Existe una atracción subacuática que se encuentra en las costas cercanas a Atlanta, Georgia. En las profundidades del Océano Atlántico se encuentra un arrecife artificial que se formó a partir de los vagones de trenes que, tiempos atrás estaban llenos de pasajeros. Ahora, esas mismas instalaciones sirven como resguardo para los peces, tortugas marinas y corales en peligro de extinción.
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Cómo nació la decisión de usar vagones en desuso en Atlanta
Debido a una decisión de la Autoridad de Tránsito Rápido Metropolitano de Atlanta, los vagones en desuso del metro que a diario estaban atestados de viajantes pasaron a formar parte de un programa para desarrollar hábitats de arrecifes y vida silvestre marina. La idea responde al Proyecto de Arrecifes del Departamento de Recursos Naturales de Georgia.
La decisión no es nueva y se remonta siglos atrás, en tiempos donde pescadores japoneses hundían barcos: lo hacían para propiciar un mejor hábitat para los peces y así mejorar la pesca.
Cameron Brinton, biólogo marino de la División de Recursos Costeros del DNR, dijo sobre esta particular iniciativa: “El arrecife artificial luce excelente y nos sentimos alentados por la cantidad de crecimiento de corales y la actividad de la vida silvestre marina”.
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En las costas cercanas a Georgia también hay tanques de batalla M-60 del ejército estadounidense, barcazas, remolcadores e incluso vagones del metro de la ciudad de Nueva York. Además de servir al fomento de la pesca, los arrecifes artificiales propician una mejor vida submarina y otorgan vida a los diversos océanos alrededor del mundo.






