Historias

La angustia y el dolor de dos venezolanas radicadas en Mendoza, por el terremoto

Tras el terremoto en Venezuela, Eumelia Hermoso pasó varias horas sin noticias de su familia. La abogada Marilyn Oviedo también sufre a la distancia

Cuando el teléfono finalmente sonó, Eumelia Hermoso sintió un alivio que difícilmente pueda describirse con palabras. Se había producido un fuerte terremoto en Venezuela, su país.

Hacía horas que intentaba comunicarse con familiares dispersos entre Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y Los Teques. Horas de incertidumbre, ansiedad y desesperación después de que un fuerte terremoto sacudió gran parte de Venezuela.

Desde Mendoza, donde vive desde hace un año, Eumelia seguía las noticias sin poder hacer otra cosa que esperar.

"Entré en una crisis de nervios", reconoce. La primera comunicación llegó desde Carabobo, donde vive una de sus hermanas.

Eumelia, a la derecha, junto a su madre y su hijo días antes de emigrar a la Argentina.

Eumelia, a la derecha, junto a su madre y su hijo días antes de emigrar a la Argentina. "Siento el dolor de estar lejos", dijo.

"Me dijo: Estamos bien, pero la situación está bastante difícil. Hay casas colapsadas, muchos daños materiales, pero estamos con vida", recuerda.

La frase le trajo tranquilidad, aunque solo por un momento. Todavía faltaban noticias de otros familiares que viven en Caracas y, sobre todo, en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el terremoto.

La espera se hizo interminable. Mientras los mensajes no llegaban y las llamadas no encontraban respuesta, la imaginación llenaba los vacíos con los peores escenarios posibles.

"No fue hasta casi la medianoche que pudimos tener alguna respuesta. Ellos intentaban comunicarse con nosotros y nosotros con ellos. Era una situación de desesperación", cuenta.

La noticia alentadora tras el terremoto de Venezuela

Finalmente llegó una noticia alentadora: todos los familiares estaban vivos.

Pero la tranquilidad no fue completa. Muchas familias continúan sin energía eléctrica, sin internet y sin servicios básicos.

Las comunicaciones son precarias y dependen muchas veces de familiares que logran trasladarse de una ciudad a otra para verificar personalmente cómo se encuentran sus seres queridos.

"Gracias a Dios sabemos que están vivos. Algunos tuvieron pérdidas materiales totales, otros pérdidas importantes y otros daños menores. Todavía permanecen sin luz y sin comunicación directa", explica.

El terremoto en Venezuela dejó mucha gente desaparecida. Muchos venezolanos radicados en Mendoza, como Eumelia, atraviesan momentos difíciles.

El terremoto en Venezuela dejó mucha gente desaparecida. Muchos venezolanos radicados en Mendoza, como Eumelia, atraviesan momentos difíciles.

Eumelia nació en el estado Aragua y durante gran parte de su vida desarrolló allí su carrera profesional como contadora pública.

Sin embargo, como millones de venezolanos, tomó la difícil decisión de emigrar. Lo hizo hace apenas un año. La situación política y económica terminó empujándola a buscar un futuro diferente para su familia.

Junto a su esposo y sus dos hijos eligió Mendoza como nuevo hogar. La adaptación no fue sencilla, pero poco a poco lograron reconstruir sus vidas.

La venezolana que pudo instalarse en Mendoza, trabajar y criar a sus hijos

Hoy trabaja para una empresa privada y continúa ejerciendo su profesión. Su esposo, metalúrgico, también consiguió empleo en su especialidad. Uno de sus hijos trabaja en una rosticería y su hija de 17 años estudia y juega al fútbol en la Liga Mendocina.

"Gracias a Dios hemos podido salir adelante", dice. Pero emigrar tiene un costo emocional que nunca desaparece por completo. Un costo que se hizo especialmente visible durante estas horas.

"Es una sensación indescriptible. Tengo el corazón y la mente allá, pero los pies acá", resume. La frase refleja una realidad que comparten miles de venezolanos radicados en Mendoza.

La familia completa de la venezolana Emelia Hermoso está en Mendoza, donde trabajan.

La familia completa de la venezolana Emelia Hermoso está en Mendoza, donde trabajan.

Personas que lograron construir una nueva vida en Argentina pero que siguen conectadas emocionalmente con familiares, amigos y recuerdos que quedaron del otro lado de la frontera.

Para Eumelia, además, el terremoto llegó en un momento especialmente sensible. Hace apenas tres meses perdió a su madre. Y no pudo acompañarla ni pudo despedirse.

"Me tocó vivir la situación más dura de mi vida. Perder a mi mamá hace 3 meses y no poder estar con ella", cuenta.

"Son dolores distintos, pero ambos te afectan emocionalmente. Como decimos en Venezuela, te batuquean contra el piso".

Tristeza, nostalgia, impotencia

La expresión resume una mezcla de tristeza, impotencia y nostalgia. Porque detrás de cada migrante hay historias que no siempre se ven.

Mientras habla desde su casa en Dorrego, Mendoza, Eumelia repasa mentalmente el mapa de su familia. Tiene hermanas en Venezuela. Otras en Chile. Sobrinos, tíos, primos y seres queridos repartidos entre distintos países.

Muchos de ellos también eligieron Mendoza para comenzar de nuevo. La diáspora venezolana dispersó a la familia por distintos rincones de América Latina.

Sin embargo, los vínculos permanecen intactos. "Gracias a Dios todos están vivos", repite varias veces. Mientras espera que regresen la electricidad, internet y las comunicaciones normales, sigue pendiente del teléfono.

Porque aunque Mendoza se convirtió en su hogar, una parte de ella continúa en Venezuela.

Marilyn Oviedo, la abogada venezolana que sufre a la distancia

La abogada Marilyn Oviedo vive hace 8 años en Mendoza. Aquí trabaja y todavía procesa el dolor del desarraigo. Aquí se enteró, en enero último, mientras dormía, de la detención de Nicolás Maduro y de la caída del régimen chavista a manos de Donald Trump.

Este miércoles a la tarde sufrió un nuevo golpe emocional a la distancia: el terremoto que destruyó a una parte de su Venezuela natal.

Marilyn ya se contactó con sus familiares directos, que viven en Mérida (a 635 kilómetros de la capital, Caracas). Sabe que están bien, aunque muy preocupados por las réplicas del terremoto y sus consecuencias.

Marilyn Oviedo, abogada, nació en Venezuela y se radicó en Mendoza hace 8 años.

Marilyn Oviedo, abogada, nació en Venezuela y se radicó en Mendoza hace 8 años.

Los mayores daños materiales y la destrucción, explica, sucedieron en Caracas y Vargas, zona playera por excelencia.

Al temor por nuevos movimientos telúricos se suman, en esos lugares, el hecho de que los habitantes hayan dormido en las calles y plazas durante la noche del miércoles. Y la carencia de servicios públicos, como la energía eléctrica.

Marilyn agrega un detalle para tener en cuenta: el miércoles, en Venezuela, fue feriado nacional no laborable por el aniversario de la batalla de Carabobo, ocurrida en 1821.

Por ello, la actividad pública, escolar y comercial fue prácticamente nula, lo cual evitó que millones de venezolanos estuvieran en sus trabajos, oficinas y colegios al momento del siniestro.

En las playas de Vargas sí -explica- probablemente haya habido mucha gente aprovechando el día feriado no laborable.