La muerte de un niño de diez años conmocionó el domingo pasado al departamento de San Rafael y abrió un debate acerca de lo que puede haber sucedido para que lo que aparentemente fue un juego terminara tan mal.
Investigan en San Rafael la muerte de un niño que estaba realizando un peligroso juego
Lo que al parecer ocurrió es que el nene quiso realizar una broma mientras jugaba con otros chicos y se asfixió, según fuentes judiciales.
Por las características de lo que se ha investigado hasta el momento, la situación tendría muchas similitudes con un juego que consiste en provocarse asfixia hasta perder el conocimiento.
Las versiones mediáticas de una tragedia familiar
El domingo 22 de octubre una familia de San Rafael debió afrontar la peor de las tragedias: la muerte de un hijo. Las circunstancias que rodearon a ese hecho se están investigando, pero todo indica que el nene provocó su propia muerte sin intención.
Las versiones más cercanas a lo que sucedió indican que se trataba de un niño muy travieso y que no le tenía miedo a nada, inquieto, como otros chicos de su edad que también realizan juegos peligrosos, como treparse de los árboles, zambullirse en un caudal de agua o trepar una pared para buscar una pelota. Algo que podría haber sido una anécdota, pero que en ocasiones como esta, puede terminar muy mal.
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En el caso de L (como va a ser nombrado en chico fallecido en esta nota) su arrojo lo habría llevado a querer hacerle una broma a los otros chicos que jugaban con él y que estos se asustaran. Lo que al parecer sucedió es que se asfixió por accidente.
Pero al imaginario popular le cuesta poco agregar leña al fuego de las tragedias.
El mismo domingo de ocurrió la muerte de L, comenzaron a circular versiones acerca de una pelea familiar por la que el niño se habría quitado la vida.
Todos esos argumentos fueron desmentidos por su mamá, quien publicó una carta a través de las redes sociales, advirtiendo que la tragedia no se produjo porque el nene tuviera problemas en su casa, sino “por un juego que era muy peligroso y que pagó de la manera más cara”.
En este punto es donde busca indagar esta nota.
En qué consiste el juego de la asfixia
Si bien no hay certezas de que L haya visto e imitado este peligroso desafío que se viralizó a través de internet y que tuvo su origen en la red social Tik Tok, existen muchas coincidencias entre las versiones más próximas a lo ocurrido y el challenge denominado “blackout”, o “el desafío del apagón”.
Se trata de un juego en el que quien participa debe contener la respiración o asfixiarse, inclusive hasta perder el conocimiento. En enero, una niña santafesina perdió la vida de esta manera.
Los datos que se conocen hasta el momento indican que L no tenía un perfil en Tik Tok ni en otras redes sociales, pero, en primer lugar, la investigación no está cerrada y en segundo lugar, los niños pueden entrar en contacto con el contenido de Tik Tok por otros canales virtuales.
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El por qué de los juegos extremos en los niños
La psicóloga Nancy Caballero, explicó que lo más peligroso de este tipo de desafíos o prácticas a la que los chicos acceden a través de internet, aunque no tengan redes sociales, es que ellos creen que lo van a poder manejar, porque no son consientes de su propia muerte.
Es el mismo tipo de riesgo que adquieren de más grandes los adolescentes y jóvenes que manejan alcoholizados y a gran velocidad. "A mi no me va a pasar", a esa edad, los chicos creen que son inmortales.
Por otra parte, y esto sí es más complejo, los niños y niñas manejan demasiado contenido a través de la web, que se hace muy difícil seguir en el día a día.
"El desafío del apagón" no es el único reto peligroso que los chicos pueden ver o intentar practicar a través de las redes. Hay otros, como consumir un solo tipo de comida por varios días, pasarse "24 horas adentro de un placar" o "adentro de un auto", también escapar de casa sin atender llamadas hasta provocar que los medios viralicen la búsqueda (tal situación ocurrió en el partido de San Fernando, en Buenos Aires, en mayo pasado).
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La pandemia, el aburrimiento, el encierro y la cantidad de horas que los niños y niñas pasaron frente a una pantalla hicieron que estos desafíos fueran cada vez un poco más allá, tal vez buscando diferenciarse por lo arriesgado de la situaciones.
La profesional explicó que entre los grupos de niños, cada vez más atomizados, en los que existe un líder que es el que determina lo que los demás tienen que hacer para "pertenecer", hay cada vez menos tolerancia a la diversidad, entonces, muchos chicos se ponen en peligro tratando de diferenciarse del resto.
Por supuesto que las reflexiones de la profesional fueron realizadas hipotetizando sobre situaciones que no necesariamente tienen que ver con el caso puntual de L, pero sí con una realidad con la que los niños y niñas tienen que lidiar a diario y que los adultos no somos en todo momento capaces de abordar en su complejidad.
Sin embargo, tal y como lo explicó la psicóloga, es muy importante poder mantener un diálogo permanente con los chicos acerca de su problemática, de lo que ven y escuchan en las redes, de lo que hablan con sus amigos y amigas. Mientras más apertura haya en las familias al respecto del día a día de los chicos, los vínculos se podrán fortalecer antes de que lleguen a edades más complicadas sin las herramientas necesarias para afrontar las dificultades.



