Pablo Arancibia (33) y Micaela Méndez (27), detenidos como sospechosos de la desaparición de Florencia Romano fueron imputados por femicidio en grado de coautoría. La Unidad Fiscal de Homicidios, a cargo de Claudia Ríos, se basó en las pruebas obtenidas hasta el momento: videos y la situación de que Florencia estuvo en esa casa. No se ha podido probar que fue a la parada de micros -como dijo Arancbia- luego de haber estado en la casa de ellos. Por coautoría se estima la participación de ambos detenidos. Esta calificación indicaría que los investigadores estiman que la pareja pudo haber asesinado a la joven y que saben su paradero o lo que sucedió con ella. La figura de femicidio se aplica porque los elementos reunidos coinciden con algunos puntos que contiene el protocolo de femicidio con el cual se trabaja.

A los pocos minutos de que se produjera la imputación se supo que fue hallado un cuerpo en Luzuriaga que podría ser el de Florencia.

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Los elementos para imputarlos han sido varios de los publicados por los medios en las últimas horas como los videos del recorrido y corroborar que ella estuvo en esa casa pero no se pudo comprobar que salió hacia la parada del micro y que salió del domicilio por sus propios medios. También se supo que el hombre tenía marcas en el cuerpo que él decía que eran de gatos. La Fiscalía no le creyó.

Arancibia y Méndez seguirán detenidos. La Fiscalía trabaja para conseguir más pruebas para defender la acusación ante un juez en 10 días. Este viernes los dos serán trasladados a la Penitenciaría.

Florencia había salido el sábado 12 de diciembre de su casa de Rodeo de la Cruz a la mañana y les dijo a sus padres que iba a visitar a una amiga con la que había estado estudiando de modo virtual. En realidad fue a la casa de Pablo Ramón Arancibia y Micaela Estefanía Méndez a quienes había conocido a través de la red social Instagram. Ellos viven en Maipú y al ser detenidos quien habló fue el hombre, que aseguró a los investigadores la chica estuvo en su casa pero se fue y él la acompañó hasta la parada del colectivo. Sin embargo, desde entonces se perdió el rastro.Esta versión no fue creída por la Justicia, que comenzó sospechar el peor desenlace. Por eso la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, que tomó la causa pidió una revisión de la casa de la pareja de la que participó Ipa, la perra especialmente adiestrada en la búsqueda de cadáveres.

Desde el sábado

Los papás de la jovencita la llamaron varias veces el sábado y supusieron que Florencia se había quedado a dormir en lo de la amiga a la que supuestamente había visitado. Obviamente los progenitores estaban angustiados y al otro día hicieron la denuncia, que tomó estado público y generó una masiva reacción en las redes sociales. Muchísima gente se solidarizó y se estableció una especie de cadena de pedidos para dar con el paradero de Florencia.

Según lo que sabían sus padres, alrededor de las 12.30 del sábado Florencia se bajó en calle Ozamis y Maza, y testigos indicaron que vieron que recibió un mensaje y que dijo “voy a tener que caminar por el costado de la vía”, guardó su celular y comenzó a caminar por donde indicó.

Luego, en otro llamado contaron que la habían visto en una fiesta en calle Mitre y Mathus Hoyos. Otros indicaron que estaba en el Parque Central, y hasta dijeron haberla visto en Beltrán, lo que desconcertó a sus padres aunque se trataba de falsa información.