La situación en el buque MV Hondius generó preocupación en la comunidad científica internacional. Las autoridades sanitarias compararon este escenario con lo ocurrido en el sur argentino hace unos años. En aquel momento, el hantavirus pasó de los ratones a los humanos y luego se extendió entre las personas.
Experto en hantavirus advierte: "Puede haber contagios en cadenas"
El microbiólogo Gustavo Palacios analizó el peligro del hantavirus tras las muertes en un crucero y recordó el brote ocurrido en la Patagonia
Gustavo Palacios, experto en la materia, explicó que este patógeno mostró una virulencia superior a otros conocidos. Según el especialista, "no solo estábamos diciendo que teníamos un patógeno que era mucho más virulento que los otros, sino que además estábamos diciendo que puede haber contagios en cadenas".
La investigación liderada por Palacios confirmó que el contacto estrecho resultó fundamental para la propagación del virus. Durante los eventos sociales en la Patagonia, como cumpleaños o funerales, el contagio se dio de forma efectiva.
El científico recordó que "en la reconstrucción vimos que se encontraron en el baño y se saludaron", refiriéndose a un caso donde el encuentro fue breve pero suficiente para la transmisión.
Evidencia científica
El estudio del brote previo reveló datos alarmantes sobre la capacidad de transmisión. El experto señaló que el hantavirus de los Andes rompió los paradigmas previos de la virología.
Palacios afirmó que "vimos cierta resistencia de la comunidad científica" al principio, ya que muchos negaban la posibilidad de una transmisión secundaria entre humanos. Sin embargo, los análisis demostraron que el virus logró mantenerse activo a través de varias generaciones de personas infectadas.
A pesar de la peligrosidad, el especialista sostuvo que "en los hantavirus hay un punto muerto donde se frena el contagio". A diferencia de otras enfermedades respiratorias, la cadena de transmisión suele cortarse tras el tercer eslabón. Aun así, que este nuevo brote se dé en un crucero representó un desafío inédito para los investigadores por las condiciones de encierro.
Qué sucedió en el crucero
El periodo de incubación prolongado dificultó el control de los pasajeros que descendieron del barco recientemente. Palacios advirtió que el desarrollo de la enfermedad demoró hasta 45 días en algunos casos.
Sobre la vigilancia necesaria, el microbiólogo comentó que "las autoridades sanitarias deberían estar al tanto para mantener la vigilancia". El rastreo de contactos resultó vital para frenar la expansión del virus en comunidades con mayor densidad poblacional.
Finalmente, el experto diferenció la situación rural de la Patagonia con la vida dentro de una embarcación. Palacios consideró que "un barco es ya de por sí un lugar que facilita el contagio" debido a la cercanía constante.






