Mientras sigue propagándose por las redes el caso del perro pitbull que fue quemado con ácido en un barrio de San Martín, Mendoza, los vecinos contaron la historia completa, que tiene 5 años de peleas, discusiones, acusaciones y denuncias.
La calle Tomas Thomas (que rinde homenaje a uno de los primeros boticarios de la zona, de esos que llegaban a cumplir el rol de médico por falta de alguno) en algún momento fue calle céntrica pero al 900 ya cruza los arrabales de la ciudad de San Martín. Allí es doble mano. El 900 es la última calle pavimentada hacia el Este. Después vienen construcciones nuevas, barrios nuevos, la mayoría son brotes de planes Progresar.
Pero la cuadra del 900, entre Soldado de la Independencia y Guido Spano y casi pegada a la Plaza del Olivo Histórico, todavía es ciudad, un barrio tranquilo… o aparenta serlo.
En Tomas Thomas 905 vive Teo, el perro pitbull y su dueño, “un hombre joven, que no le gusta relacionarse con la gente del barrio”, dicen los que viven allí. En Tomas Thomas 918, en la vereda de enfrente y en diagonal a la casa del perro, vive el vecino que le tiró ácido.
Pero los vecinos contaron toda la historia. Diario Uno habló con varios y todos relatan lo mismo y lo hacen con cierto temor, ya que no desean más conflictos que los que hay en esa cuadra desde hace unos 5 años.
Ese es el tiempo en que Teo vive allí. “Casi siempre está suelto, dando vueltas por la cuadra. Corre y muerde a todos los perros del barrio y ha matado a varios”, dicen. Los entrevistados prefieren hablar sin fotos y sin nombre. Pelearse con un vecino es casi como pelearse con un familiar; la convivencia debe continuar. Los testimonios con contestes, uno con otro.
“Le pedimos muchísimas veces al dueño que le pusiera bozal, pero se lo coloca unos días y después vuelve a estar suelto y sin nada. Ha lastimado a muchísimos animales del barrio, pero no tenemos registro de que haya atacado a niños o adultos, lo que no quita que tengamos miedo a que lo haga algún día”, repiten. Dicen que suele andar suelto, sin bozal y sin cuidado de su dueño por la Plaza del Olivo Histórico y ataca a cuanto animal pase por allí.
Pero el conflicto se concentró en Teo y otro perro grande, de Tomas Thomas 918, y sus respectivos dueños.
El relato objetivo de distintos vecinos de la cuadra indican que “el pitbull, apenas veía al otro perro, se le abalanzaba y lo atacaba. Lo ha mordido muchísimas veces y, cuando lo mordía, no había forma de soltarlo. Incluso le ha desgarrado parte del cuello”.
Una vecina indica que “una vez el pitbull lo tenía agarrado por el cuello y fuimos varios vecinos a tratar de separarlos. No había forma. Hasta le pegábamos al pitbull, pero no soltaba”
Insisten en que han tratado de resolver la situación hablando con el dueño del pitbull, “pero no hay manera. Es imposible”.
Indican que el barrio y la convivencia en el barrio es muy buena, salvo esta situación y dicen lamentar no poder resolverla.
Pero el conflicto llegó a su máxima expresión la semana pasada. “Creo que fue el viernes pasado, a la tarde. Otra vez el perro pitbull atacó al que vive casi enfrente. Entonces el dueño de este último le tiró ácido, suponemos que para que lo soltara”.
También todos los entrevistados acordaron en que “tirarle ácido fue una crueldad, una exageración”.
Judicialmente hay una causa iniciada y, en principio, el hombre que quemó al pitbull con ácido, deberá hacerse cargo del costo de su tratamiento.
Por la otra parte también se deberá tener en cuenta algo: Si bien no se ha aprobado aún ninguna ley sobre tenencia de perros peligrosos, el nuevo Código de Faltas sanciona con multa 5.700 pesos a 14.250 o arresto desde 6 a 15 días, a quienes saquen a perros peligrosos a la calle sin bozal.
El pitbull ahora está encerrado en la casa de su dueño, recuperándose de las lesiones aunque quedará con secuelas permanentes.




