Campaña solidaria

Guadalupe sufrió 7 paros cardíacos y debe ser operada en Buenos Aires para no quedar ciega

Guadalupe Martínez tiene 2 años, nació prematura y arrastra problemas congénitos. Su vista disminuyó el 30% y debe operarse en el Hospital Garrahan. La familia necesita ayuda para la estadía

Ella se llama Guadalupe Martínez. Pero en casa le dicen Guadita. Apenas tiene dos años, y desde que fue dada a luz, comenzó a pelear por cada latido, cada bocanada de aire. Nació a los seis meses de gestación, sufrió siete paros cardíacos y un infarto. Todo esto la mantiene pendiente de un hilo, y le ha afectado la vista. Por ello necesita ser operada y una campaña solidaria ha sido iniciada para ayudar a su familia.

Paola Giorgi es la mamá de Guadita, y está dispuesta a pelear por la vida y salud de su nena pequeña, de casi tres años, contra viento y marea. El sinfín de problemas congénitos de la niña hace que, entre otras cosas tenga afectada su visión en un 30% y peligrando quedar ciega. Deberá ser internada y operada en hospital pediátrico Juan P. Garrahan de Buenos Aires y recibir un tratamiento de dos meses.

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Necesitan ayuda para llevarla a operar

Paola viajará con la niña y su esposo, que trabaja de metalúrgico, media jornada, y por eso necesitan de la colaboración de la comunidad para sufragar la estadía en la Capital. "Lo que estamos tratando de hacer es buscar de mejorarle su calidad de vida y llevarla a operar de la vista a Buenos Aires, derivada al (Hospital) Garrahan", explicó la mamá mendocina.

"El dinero que estamos juntando es para la estadía. Vamos a viajar mi marido, la bebé y yo. Tenemos que estar más de dos meses allá. Es una paciente de alta complejidad", sumó.

"Si Guadita no baja los brazos, yo tampoco voy a hacerlo", dijo la mamá "Si Guadita no baja los brazos, yo tampoco voy a hacerlo", dijo la mamá

La familia vive en el barrio Dolores Prats de Huisi -La Estanzuela- en Godoy Cruz, y además está integrada por Joaquín de 13 años, Sharon de ocho, Milagros, de 20, que los va a cuidar.

Para colaborar, el lector o lectora se puede comunicar al teléfono 2617503489, o realizar una transferencia a la cuenta de Mercado Pago con el alias: PAOLAGUADA2020.

"Mis otros hijos van a quedar acá, y en estos tiempos se hace difícil mantener dos casas, en especial porque nuestros recursos son bajos. Apuesto a la solidaridad de los mendocinos y a que abran sus corazones. Si Guadita no baja los brazos, yo tampoco voy a hacerlo", expresó emocionada Paola.

Una vida corta aún y un sufrimiento extenso para Guadalupe

Partiendo desde la concepción de la pequeña Guadita, todo fue dificultad, lucha y dolor, para ella y su familia.

"Está por cumplir tres años. Ella nació seismesina. Nosotros no sabíamos que iba a nacer Guada, supuestamente era un fibroma, me la quisieron inducir (abortar), porque se me declaró la presión alta, y le dijeron a mi esposo que corríamos peligro las dos. Cuando iba a firmar mi marido, le dije que no, que yo no había nacido para matar. Hoy en día estamos las dos".

"Guada nació con un peso muy bajito, 588 gramos. Apenas nació, bajó a 480 e hizo su primer paro cardíaco. La ayudaron con una dosis de adrenalina. Después hizo tres paros más", recordó la mamá, que agregó, como si fuera poco todo esto, que "a los cinco días de nacida adquirió Covid. Pensé "esto la mata", pero no, salió adelante".

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Estos más de dos años de vida de Guadalupe han sido una sucesión de problemas de salud y su vida ha estado en riesgo permanente.

"Debido a las apneas que padece, tuvo tres paros cardíacos ahí, comenzó con hipoglucemia, y como estábamos en plena pandemia de Covid, como los inmunólogos no querían venir, la derivaron al Notti, y allí estuvimos un año y tres meses, siempre en terapia intensiva, nunca pudimos estar juntitas. Ella se broncoaspiraba y le agarraban neumonías bilaterales y por eso estuvo intubada", detalló Paola.

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Ya estabilizada, la familia Martínez acarició la idea de poder seguir cuidando a la bebé en su propio hogar. "Cuando nos dieron el alta, con 2,550 kg, era agosto, apenas estuvo un día en casa. Nos habíamos ido con todos los aparatos, ya que es oxígeno dependiente, y la volvieron a internar. Allá tuvieron que hacerle cuatro RCP (resucitación cardio pulmonar), por cuatro paros que hizo juntos, y quedó en coma, en manos de Dios", contó la mamá mendocina.

Posteriormente la mujer señaló: "Fueron 15 días de estar acampando afuera (del Notti), y siempre apostándole a la vida. Pero ella pudo salir de eso de nuevo. Pero esto le dejó secuelas en la vista, no se pudo alimentar más por sus propios medios, lo hace ahora con una bomba (sonda de gastrostomía); no come sólidos, no habla, tiene una severa parálisis en la parte izquierda, y ha perdido el 30% de su vista".

Sin embargo, todos estos padecimientos no han minado el espíritu de Paola ni de su hijita. "No podemos ahora, a esta altura, bajar los brazos", concluyó Paola Giorgi.