Allá lejos y hace tiempo, en realidad en Asia, a principios del siglo XIX, surgió una historia que sentó precedentes, bautizó una malformación congénita, y además cautivó, por relatar la supervivencia, éxito y ascenso social para dos hermanos que nacieron esclavos y llegaron a ser ricos amos y hacendados en Estados Unidos.
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Un historia de lucha por vivir
Chang y Eng Bunker fueron dos hermanos de padres chinos nacidos en el reino de Siam, actual Tailandia, unidos por el esternón. A partir de la fama que alcanzaron, a quienes sufren esa malformación se los comenzó a llamar siameses, en recuerdo de los Bunker. Su nacimiento ocurrió en 1811, vendidos como esclavos por su madre al capitán de un barco de los nacientes Estados Unidos de América, quien los explotó en su país anunciándolos como Los Hermanos Siameses.
Dura fue la vida de Eng y Chang desde sus inicios, ya que pudieron sobrevivir en contra de unas estadísticas que le daban un 85 por ciento de probabilidades morir pronto: se estima que el 50% nace muerto y el 35% muere el primer día de vida. El nacimiento de siameses no es tan común, pues sólo uno de 200.000 nacimientos son siameses. Se estima que alrededor de 73 a 75 por ciento de éstos son thoraxofagus o unidos por el pecho o estómago.
Llegados a la "tierra de la libertad" fueron tratados como esclavos (en realidad habían sido cedidos con un contrato de cinco años), y exhibidos en espectáculos de vodevil casi como especímenes zoológicos, siendo obligados a desnudarse o sometidos a exámenes por médicos curiosos, que más que nada trataban de descubrir si había algún truco. Su situación física y ser asiáticos, causaba sensación en una sociedad conservadora, llamada años después, de estilo victoriana, por la reina Victoria de Inglaterra, que asumiría al trono en 1937.
Adultez y ascenso social
Al cumplir los 21 años, con la mayoría de edad, fueron libres, y con mucha inteligencia decidieron continuar con los que habían hecho durante casi toda su vida, mostrarse sobre un escenario, pero esta vez con la ganancia total para sus propios bolsillos.
Durante siete explotaron el morbo que causaba su imagen haciendo giras por todo Estados Unidos, y tras amasar una pequeña fortuna, decidieron retirarse e ir a vivir lejos de las grandes ciudades.
Paradojicamente los hermanos Bunker eligieron una propiedad de Carolina del Norte, y pasaron de haber sido esclavos, a ser esclavistas, ya que era común en el sur estadounidense tener esclavos negros traídos de África, según cuenta Yunte Huang, autor del libro Inseparables: los gemelos siameses originales y su encuentro con la historia estadounidense.
Casamiento, hijos y extraño final
Luego de un tiempo se casaron con dos hermanas de raza blanca y engendraron 21 hijos en total -Chang tuvo diez hijos y Eng once- en lo que fue un escándalo y a la vez un prodigio de organización.
Cada esposa vivía en su propia casa, una a tres millas de la otra, y su esposo (junto a su hermano) la visitaba a lo largo de tres días a cada una.
Chang era muy distinto a su gemelo y era muy bebedor. Esto lo llevó a enfermar, sufrir un infarto, y quedar postrado en una cama, arrastrando a así a Eng, completamente sano.
Una mañana Eng despertó y se dio cuenta que su hermano Chang estaba muerto, y llamaron a un médico para que hiciera algo que habían acordado ambos previamente: ser separados. Pero una hora después que su hermano, falleció también, atado eternamente a un mismo destino.
