Exportan maquinarias al mundo

Expertos de la metalmecánica mendocina reinventaron un nuevo modelo de trabajo en el rubro

Cuatro emprendedores fundaron una fábrica de máquinas para descarozar frutos y quieren reactivar la metalmecánica a fuerza de una nueva filosofía laboral

El progreso llega a fuerza de disrupción. Romper con estructuras tradicionales no es fácil, menos aún en industrias arraigadas en una única forma de trabajar. Puertas adentro, esto suele ocurrir en la metalmecánica de Mendoza, donde 4 emprendedores se unieron para crear una fábrica de máquinas para descarozar frutos, sostenida en un nuevo modelo de trabajo, revolucionario para el sector.

Se trata de Prunext, la empresa que en sólo cinco años ha logrado vender sus maquinarias a varias partes del mundo, incluida China. Su filosofía de trabajo rompe con los estandartes clásicos del salario, cargas horarias y cuestiones que -según sus responsables- limitan las expectativas de crecimiento de los trabajadores de esta industria.

De hecho, con 20 años de experiencia juntos en una metalmecánica mendocina, los cuatro emprendedores fundaron esta firma bajo nuevos modos de relación laboral que se manifiestan en equipos de trabajo para cumplir metas y objetivos determinados, y mantener así motivados a sus integrantes.

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Sergio Arena, Mauricio Bustos, Daniel Farina y Claudio Vicencio se conocen trabajando hace 20 años. Y apostaron por su propio modelo de empresa.

Sergio Arena, Mauricio Bustos, Daniel Farina y Claudio Vicencio se conocen trabajando hace 20 años. Y apostaron por su propio modelo de empresa.

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Consideran que sus logros se deben, en buena parte, a esta manera de encarar los proyectos y crear maquinarias de exportación en un segmento a los que poco se dedican en Mendoza: el deshuesado de ciruelas pasas.

Ellos son Mauricio Bustos, Sergio Arena, Daniel Farina y Claudio Vicencio, quienes asumen la conducción de Prunext, cada cual desde su profesión o especialidad. Como las piezas de las maquinarias que inventan, los cuatro comparten la misma mirada de la industria y generan un engranaje perfecto para escribir este nuevo capítulo en la historia de la metalmecánica en Mendoza.

Quieren darle una vuelta de rosca a la metalmecánica

Mauricio Bustos trabajó casi 20 años junto a sus socios Sergio Arena, Daniel Farina y Claudio Vicencio en una reconocida empresa mendocina. La rutina y la poca expectativa para proyectar futuro allí los reunió en un mismo fin: explorar nuevas formas de desarrollo laboral en un rubro un tanto ortodoxo que en Mendoza tuvo su esplendor en los '70 y principios de los '80, y que venía estancándose en las últimas décadas.

En 2019 se animaron a darle una vuelta de rosca al sector para iniciar su propio camino con el propósito de dejar huellas que los trasciendan en la industria metalmecánica de Mendoza.

Al fundar Prunext, entre las declaraciones de principio no podía faltar la inversión en viajes de negocio por el mundo para abrir ventanas de exportación y estar actualizados de las últimas tendencias del mercado; como tampoco la formación de equipos idóneos que trabajen libremente para ser remunerados por objetivos, haciéndolos parte de la empresa mediante la valoración humana y el desarrollo personal de sus capacidades técnicas y profesionales.

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Instalada en Coquimbito, Maipú, Prunext se dedica sobre todo a la fabricación de máquinas para el deshuesado de ciruelas pasas.

Instalada en Coquimbito, Maipú, Prunext se dedica sobre todo a la fabricación de máquinas para el deshuesado de ciruelas pasas.

Bustos es Licenciado en Comercio Internacional, tiene 46 años. Daniel Farina tiene 56 y es técnico mecánico, se encarga de la puesta en marcha de las máquinas que crean. Claudio Vicencio tiene 54 y es el ingeniero del equipo, el diseñador, el que se la pasa dibujando todo el tiempo. Y Sergio Arena, el más joven con 42 años, es electrónico, hace las instalaciones eléctricas y principalmente electrónicas, como programación de PC, software y toda la parte inteligente que se desarrolla para las maquinarias.

Así fue como montaron Prunext, y comenzaron a explorar el segmento de los frutos con carozo para diseñar maquinarias que hoy venden al mercado interno y también a países como China, España y Francia.

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Una fábrica al rescate del "elemento humano"

Mariano Bustos empezó muy joven trabajando, no tenía ni 20 años, mientras estudiaba Comercio Exterior, a fines de los ‘90, "una etapa horriblemente recesiva, no había trabajo, tuve la suerte de entrar en una empresa, con mi familia la estábamos pasando muy mal económicamente, entonces prioricé el trabajo y dejé de lado el estudio un año", relata sus inicios y aclara que se las rebuscó para trabajar y estudiar al mismo tiempo y así poder terminar la carrera. "Al estudiar Comercio Internacional le prestaba mucha atención al idioma, al inglés más que nada", aporta.

Por parte materna, sus abuelos eran contratistas de la viña, y por parte de su papá, transportistas. Él eligió una carrera "de moda" para su época, aunque veía que "todo el mundo se iba para el lado del vino, obligadamente, todas las tesis estaban relacionadas al vino y no salían mucho de ahí".

Empezó a viajar y a interiorizarse en la información económica mundial, porque para él "es más enriquecedor que a lo mejor centrarse en una sola doctrina y tener determinadas cuestiones que van por un mismo lado". Hasta que descubrió la industria metalmecánica.

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Mauricio Bustos tiene 46 años, lleva más de 20 de experiencia en la industria metalmecánica.

Mauricio Bustos tiene 46 años, lleva más de 20 de experiencia en la industria metalmecánica.

Su aporte pasaba, claro, por esa conexión con el resto del mundo, inquieto por estar actualizado de las tendencias del mercado, los avances tecnológicos y -más que nada- los nuevos modelos laborales que se van imponiendo en la economía global.

Hoy ya está desapareciendo el modelo de trabajo asalariado, con carga horaria y eso. La gente se tiene que motivar con algo y busca sentirse parte de un proyecto y tener una participación activa. Hoy ya está desapareciendo el modelo de trabajo asalariado, con carga horaria y eso. La gente se tiene que motivar con algo y busca sentirse parte de un proyecto y tener una participación activa.

Su consideración es parte de la filosofía de Prunext para su desarrollo y crecimiento. Aunque el emprendedor reconoce: "Quizás el año que viene estemos hablando de otra cosa, nosotros capaz no existamos, pero lo poco o mucho que podamos hacer en este tiempo viene por ese lado, tratar de buscar el elemento humano, porque sigue siendo muy fundamental, y tiene que ser en condiciones donde pueda rendir lo que el humano puede, no someterlo a condiciones descartables de corta duración".

De esta manera, Bustos y sus socios le dieron "una forma diferente a cómo proyectar el negocio, sobre todo para hacerlo potencialmente competitivo al exterior".

Trabajar en una industria sin horarios ni salarios preestablecidos

Mauricio Bustos sostiene que "la estructura organizacional y empresarial de la mayoría de las compañías de metalmecánica en Mendoza es siempre la misma, nunca cambió". Y esa misma línea de pensamiento era lo que impedía, según él, "la proyección de la industria hacia otros países".

"Nosotros venimos de otra generación, donde la estructura que planteamos para la industria es totalmente diferente", afirma Bustos. Y, en voz de su empresa, detalla: "No nos gustan los salarios, casi que tratamos de no manejarnos con salarios, no nos paramos en el salario clásico o lo que le correspondería por convenio de acuerdo a la cuestión gremial. Además no tenemos horarios, no manejamos horario, nos parece esclavizante tener que responderle a un reloj".

De este modo dice que "comprobamos que el rendimiento de algunas personas era mucho mejor en estas condiciones de trabajo" y que "nos permitió optimizar muchísimo los costos y de esa manera podemos hacernos competitivos y vender a nuevos mercados menos tradicionales, vender máquinas a otros países".

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Hemos cambiado la esencia de lo que es la actividad en sí, también el modelo de empresa, hacia dónde queremos ir o qué es lo que pretendemos. Hemos cambiado la esencia de lo que es la actividad en sí, también el modelo de empresa, hacia dónde queremos ir o qué es lo que pretendemos.

El licenciado en Comercio Exterior comenta que "escucho a empresarios de otras industrias como la nuestra, y siempre la problemática concluye en la carga impositiva que tenemos, y es la problemática a la hora de tomar gente, de buscar empleados, y eso de que la gente no quiere trabajar, que se perdió la cultura del trabajo".

A lo que retruca: "Así se pierde tiempo y energía. Hay una vuelta más de tuerca en esto, porque hay gente muy capacitada, tenemos gente que de repente eran desechos laborales de otras empresas, de competidores, y que tienen un gran potencial y simplemente no han tenido las condiciones para que ese potencial pueda fluir y realmente pueda ser aplicado a un producto terminado, a un proceso".

La metalmecánica local, de exportación

En Prunext trabajan de forma directa 6 personas, "después tenemos trabajando de manera asociada equipos de personas, donde cada equipo tiene una tarea asignada para llevar a cabo determinados objetivos", explica Bustos.

"Se trabaja proyecto por proyecto. Que todos sean parte de, y no simplemente que vengan a; cada uno sabe qué tiene que hacer", declara el emprendedor, quien piensa que "ser empleado en formato tradicional tiene fecha de vencimiento, a medida que el salario no te acompaña, y pasa el tiempo, las perspectivas de la persona van cambiando, ese sentido de pertenencia se diluye".

En este sentido, Bustos manifiesta:

Nuestra idea es que la marca permanezca en el mercado más allá de quienes estamos al frente, a diferencia del esquema clásico en este tipo de empresas que nacen y mueren con el fundador. Prunext debe trascendernos. Nuestra idea es que la marca permanezca en el mercado más allá de quienes estamos al frente, a diferencia del esquema clásico en este tipo de empresas que nacen y mueren con el fundador. Prunext debe trascendernos.

Otro aspecto que considera importante él y sus socios es "viajar mucho, hacemos visitas técnicas y también visitas comerciales, asistimos a ferias internacionales". Esta presencia de Prunext en el exterior ha logrado abrir nuevos mercados, como el que recientemente alcanzaron con el país asiático China.

Para la empresa, "los viajes tienen un costo económico, pero lo que pensamos desde un principio, y el tiempo nos ha dado la razón, es que estos viajes, si se administran bien y se planifican de manera adecuada, terminan resultando en inversiones".

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Bustos y sus socios fabrican máquinas para el deshuesado de ciruelas pasas y las venden a varias partes del mundo.

Bustos y sus socios fabrican máquinas para el deshuesado de ciruelas pasas y las venden a varias partes del mundo.

En cuanto al aporte gubernamental para que industrias locales se inserten a nivel internacional, Bustos opina que "ProMendoza es bueno para empujar emprendimientos como el nuestro, la parte monetaria del apoyo es donde más tenemos necesidad; hemos enviado maquinarias a nuestro propio costo y a nuestro propio riesgo a otros países para que sean probadas en campo, asumiendo los impuestos para salir del país y los impuestos para que la máquina sea nacionalizada en el país destino".

Lo que el empresario le planteó a ProMendoza es que "a lo mejor deberían gestionar algún régimen para facilitar lo que es la exportación temporaria".

Un mercado pequeño que llegó a China

¿Y cómo llega Prunext a vender a China maquinarias para descarozar ciruelas? "El mercado chino se dio a partir de que, viajando también, empezamos a ver que China estaba comprando fruta de países de occidente, principalmente Estados Unidos y Chile, cosa que nos llamó la atención porque no son los mercados que por ahí tienen el precio tan competitivo", comenta Mauricio Bustos. Y agrega: "Empezamos a ver la posibilidad de imponer nuestras máquinas ahí, en el mercado chino".

Así fue que se contactaron con empresarios del país asiático, y llevaron a prueba las primeras máquinas sabiendo que "había un riesgo potencial en cuanto a que las podían copiar". Pero todo salió como lo planearon y pudieron vender a varios clientes chinos.

"Nuestro mercado es pequeño y suele ser muy fluctuante. En este caso de la ciruela hidratada, fabricamos diferentes maquinarias para muchos frutos, tomate, durazno, todo lo que es fruta carozo, frutos secos", argumenta Bustos acerca de por qué cree que fueron los elegidos.

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Los socios de Prunext se conocieron trabajando y apostaron por su propia filosofía para hacer crecer la metalmecánica de Mendoza.

Los socios de Prunext se conocieron trabajando y apostaron por su propia filosofía para hacer crecer la metalmecánica de Mendoza.

El experto advierte que para el segmento en el que ellos se mueven "no hay muchos oferentes en este rubro porque tampoco es un mercado muy grande". Un mercado que, sin embargo, mueve mucho volumen, según reconoce. En términos de producción, indica que "primero está Estados Unidos, segundo Chile, viene Francia, luego Chile, y después Argentina; tanto Chile como Argentina exportan casi todo, no se consume nada de ciruela hidratada aquí".

Y en cuanto a la ciruela hidratada, dice que "tiene una forma de trabajarse diferente al resto de los productos similares". "Se requiere una expertise, tanto en la parte de proceso como en maquinaria", destaca sobre esa porción de la industria a la que están abocados y en la que todavía "no hay una sola máquina que haga todo; se necesita mucho proceso y conocimiento del ser humano".

La clave: especializarse en un segmento del mercado

El mes pasado, Prunext dijo presente en una feria en Shanghái, y lo que confirmó Mauricio Bustos es que "tecnología tienen, en cambio, nosotros les brindamos el componente humano y todo un desarrollo que hace que al usuario no le resulte tan fácil abrir más el abanico y ponerse a desarrollar su propia maquinaria o buscar nuevos oferentes".

Así es que esta fábrica mendocina vende sus máquinas a China, Uzbekistan, Bulgaria, Moldova, España y Francia. "El mercado no nos ha dejado movernos mucho de la ciruela, pero sí tenemos otros proyectos para otros productos alimenticios", anticipa Bustos.

Prune en inglés es ciruela pasa, la idea era segmentarnos por ahí, consolidar la marca y que cada persona que en el mundo quiera o necesite algún tipo de proceso para ciruela, lo primero que se le venga a la mente o que le aparezca en el buscador sea Prunext. Prune en inglés es ciruela pasa, la idea era segmentarnos por ahí, consolidar la marca y que cada persona que en el mundo quiera o necesite algún tipo de proceso para ciruela, lo primero que se le venga a la mente o que le aparezca en el buscador sea Prunext.

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Actualmente, la empresa -proveedora, entre otras marcas, de Marolio- se encuentra trabajando en "una línea muy grande para San Rafael dedicada al dulce de batata". Y tienen también el área de alimentos en conserva. "El objetivo principal es llegar a tantos mercados en el mundo como se pueda", concluye Bustos.