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Estudió en un CENS de gestión social, se recibió y quiere ir a la universidad

Es madre de tres chicos y pudo cumplir su promesa de terminar la secundaria en un CENS de gestión social. Ahora planea estudiar enfermería

Juana le había hecho una promesa a su madre: iba a terminar la secundaria. Y cumplió.

Pero sus ganas de progresar son aún más grandes y desea seguir estudiando una carrera universitaria. Esta joven de 24 años es una de las flamantes egresadas del CENS de gestión social N°501 "Alejandra Soto" que ha sido rebautizado por la comunidad como Casita Trinitaria y que se encuentra en conversaciones con la DGE para que se le renueve el subsidio con el que afrontan el pago de los docentes y no se vean obligados a cerrar sus puertas.

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Ubicado en el distrito de Kilómetro 11, es uno de los tres CENS de Mendoza gestionados por organizaciones sociales que le permiten a jóvenes y adultos de zonas vulnerables poder completar su educación. Allí, las historias como las de Juana se repiten. Ella es madre de tres pequeños y debió dejar la escuela en su juventud porque había quedado embarazada.

No solo esa promesa la hizo retomar los cuadernos, también quiso darles un ejemplo a sus hijos, quienes pudieron acompañarla durante una particular entrega de diplomas que debió respetar el distanciamiento social debido a la pandemia. Allí también estaba su madre. "Me lo propuse, se lo prometí y lo hice. Ella estaba muy contenta", confirma.

Para la joven volver a la escuela no fue una decisión fácil porque sus labores domésticos, su trabajo en una verdulería y la maternidad debían continuar en perfecto equilibrio cotidiano. Pero fue en este CENS de la comunidad Trinitaria donde encontró el acompañamiento que necesitaba ya que podía ir acompañada de los pequeños quienes quedaban al cuidado de una persona responsable y en resguardo mientras su cabeza podía enfocarse completamente en los estudios. "Pude terminar los dos años que me quedaban gracias a la ayuda que me daban con los chicos. Tienen una guardería donde los podíamos dejar. Habían varias compañeras en la misma situación que yo, con hijos chicos o trabajos, y se les complicaba", asegura.

Sin embargo, su último año lo cursó durante la cuarentena y eso conllevó nuevos desafíos con los que lidiar. "Durante la pandemia varios quisimos dejar porque estábamos con los chicos, las tareas de la casa. Era realmente complicado pero lo mejor de la institución es el acompañamiento de los profesores. Ellos nos insistieron para que siguiéramos y entendían por lo que pasábamos. Gracias a todos esos consejos y palabras de aliento pude seguir", detalla Juana desde la verdulería donde trabaja en Rodeo de la Cruz.

Pero el camino emprendido por esta joven madre tendrá nuevos capítulos que ya planea con detalle. Es que ahora continuará sus pasos en la universidad. "Quiero seguir estudiando. No me dieron los tiempos para inscribirme en escribanía, así que opté por enfermería que era otra de las carreras que me gustaban", señala con la determinación de aquellos que saben abrirse camino.

Testimonios de superación

Andrés tenía 16 años cuando dejó el octavo grado, había repetido de año y no encontraba ninguna estimulación para continuar. Su padre le puso un ultimátum y allí decidió probar suerte en el mercado laboral. A sus 27 años y trabajando como celador entendió que si terminaba la escuela, el título le permitiría contar con unos pesos más en su bono.

Así decidió retomar los estudios. "Salía de la escuela donde trabajo en Bermejo y me iba en bicicleta hasta el CENS, eran 45 minutos pedaleado. Me ponía a hacer las tareas hasta las 23", detalla sobre lo que fue su primer año de cursado.

Pero a él también le costó adaptarse al aprendizaje virtual durante la cuarentena. "Me gusta más la presencialidad. No soy muy ducho con la tecnología. Además necesito que me estén machacando", comenta este padre de dos niños que vive a una cuadras de distancia de Casitas Trinitarias y comparte con algunos vecinos la experiencia de volver a hacer tareas siendo adulto. "Hay muchas familias de acá que estudian ahí, familias enteras que han vuelto a la escuela", asegura.

El conflicto de los CENS de gestión social

A finales del 2020, la Dirección General de Escuelas les informó a los tres CENS de gestión social que hay en Mendoza que no les iba a renovar el convenio por el cuál le otorga dinero para solventar los sueldos de los docentes. Esto implicaría el cierre de las instituciones ya que, según denunciaron, no cuentan con el dinero suficiente para afrontar este gasto.

Tras una intensa campaña de visibilización de esta problemática, los representantes del Bachillerato Popular Violeta Parra, de La Favorita; Comunidades Trinitarias Mendoza, de Rodeo de la Cruz; y la Escuela Campesina de Agroecología UST, de Lavalle, fueron citados por funcionarios de la DGE.

A poco menos de 15 días para que se cumpla el plazo del convenio, desde las entidades esperan la respuesta oficial con grandes esperanzas.