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Estudio revela cada cuánto hay que cambiar la esponja de lavar los platos: la respuesta te sorprenderá

Además de determinar el tiempo de cambio de una esponja, este estudio reveló que el método de limpieza más utilizado en la misma es considerado insuficiente

Por lo general, la esponja de lavar los platos siempre se encuentra húmeda y en contacto con restos de comida, siendo el ambiente ideal para el desarrollo de distintas bacterias.

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Estudio revela cada cuánto hay que cambiar la esponja de lavar los platos: la respuesta te sorprenderá

Cada cuánto hay que cambiar la esponja de lavar los platos, según estudio

El análisis de los distintos microorganismos presentes en la esponja de lavar los platos fue fundamental para determinar la presencia de, por ejemplo, la Moraxella osloensis, una bacteria que puede causar infecciones en personas con defensas bajas.

En concreto, fueron 14 los ejemplares analizados para llegar a la conclusión de que una esponja de lavar los platos pueden afectar la salud. Además, también se pudo comprobar que este microorganismo es el que causa mal olor en las mismas.

Sin más rodeos, este estudio señala que una esponja de lavar los platos debe ser modificada al menos una vez por semana, en promedio. Si esto no se hace con frecuencia, las bacterias presentes en la misma podrían duplicarse.

El análisis microscópico reveló que un solo centímetro cúbico de esponja puede contener una densidad de bacterias comparable a la de las heces.

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Estudio revela cada cuánto hay que cambiar la esponja de lavar los platos: la respuesta te sorprenderá

Por otro lado, los investigadores a cargo del estudio, pertenecientes al Instituto de Microbiología Aplicada de la Universidad Justus Liebig y otros centros alemanes, también concluyeron que la limpieza de las esponjas con agua y detergente es considerada insuficiente.

Indicadores para cambiar una esponja de cocina

Para saber cuándo es el momento indicado para cambiar una esponja de cocina, deberás prestar atención a las señales que se muestran a continuación:

  • Mal olor constante: si la esponja desprende un aroma desagradable, incluso después de lavarla, está repleta de bacterias.
  • Cambio de color o textura: si luce desgastada, deshilachada o más blanda de lo normal, ya no es útil.
  • Más de una semana de uso: como se comentó antes, es conveniente evitar su uso más allá de una semana para reducir el riesgo de contaminación cruzada en la cocina.

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