La pandemia y la consiguiente cuarentena ha modificado la vida de casi todo el planeta. De casi todo, porque hay rincones donde el coronavirus es apenas un condimento nuevo, pero que no alcanza a cambiar las actividades cotidianas, indispensables para la supervivencia.
Seguro hay miles de rincones así. El de la zona de Las Chacras, a 18 kilómetros de Malargüe, pleno campo sureño, es apenas uno. Pero, por ser uno, también es único, como cada una de las historias individuales.
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Allí se trabaja, se estudia, se pelea con el clima y se sobrevive al virus y a los avatares de la vida.
“Nos dedicamos a la vida ganadera. Tengo vacas y algunos chivos y ovejas. Los chicos pasan la cuarentena acá, conmigo. Tienen casa en el pueblo y cuando hay había clases había que llevarlos todas las semanas, pero ahora están acá”, dice Alejandro Muñoz (43), casado con Roxana Mansilla (45) y padre de Luisina (16), Alejandra (12) y Exequiel (10).
El contacto con Alejandro y Diario Uno no es casual. Un video de sus dos hijos menores, bailando un gato en la tranquera de su campo como actividad de festejo patrio para la escuela, motivó la entrevista. Pero la historia es mucho más rica que solo eso.
“Luisina va a la Técnica Minera, en Malargüe. Alejandra y Exequiel a la San José”, dice el hombre, que para contestar las preguntas tuvo que buscar un lugar con buen señal.
-¿Está haciendo frío allá?
-Hoy en el pueblo (la villa cabecera de Malargüe) hacían dos bajo cero, pero acá deben haber estado haciendo unos 6 o 7 bajo cero. Está todo blanco- dice Alejandro.
Pero el hombre no se queja, al contrario.
“Está bravísimo este invierno, pero en buena hora. Desde hace tiempo que acá no teníamos agua y los animales se estaban muriendo”, dice.
De pronto, la recuperación de la nieve, hizo que se tuviera que volver a cosas que no se hacían desde hace unos 20 años.
“Tuve que sacar las chivas y las ovejas del corral y meterlas en un galpón grande que tengo, porque se entumían. Hasta tengo una fono de la nena mayor (Luisina) dándole la leche a un corderito. Es que ya me han naciendo los corderitos y con el frio se mueren”, cuenta.
-Pero todavía falta un poco para la época de parición, ¿o no?
-Si, lo normal es en agosto, pero como los años anteriores no nevaba, yo para el Día del Padre ya tenía corderos chicos. Ahora tuve que meterlos al galpón-
Cuenta que sus tres hijos han heredado las costumbres camperas. “Ellos siempre me acompañan a los desfiles, a caballo” y recuerda que el video de los chicos bailando el gato “lo hicieron para la escuela, para el 25 de mayo”.
-¿Tiene muchos animales?
-Tengo chivos y ovejas, no muchas. Unas 100 y 100. Vacas hay bastante, como para subsistir. Tuve que comprar un equipo de pasto, de rollos, este año.
-¿Y ha nevado mucho estos días?
-Si, ha nevado y llovido mucho, gracias a Dios. Va ser un buen año, si Dios quiere. Hasta ayer estuvo nevando...
-¿Tiene plantado algo también?
-El campo es parte llano y parte monte. Tengo alquilado una parte para que planten ajo y me pagan con ajo. También le alquilo a un hombre de San Rafael, que tiene colmenas. Acá hay mucha Jarilla y dicen que la miel de jarilla es muy buena-
-¿Hay mucha jarilla ahí todavía? Por el este de la provincia está desapareciendo…
-¡Hay cantidad acá! Acá hay mucha jarilla, mocho molle. Acá hay campo de monte y cuando cae la nieve la tierra se la chupa ahí nomás...
Alejandro sigue con sus cosas.
El invierno viene bravo… gracias a Dios.



