El reciente estudio realizado por expertos de la Universidad de Loma Linda arrojó luz sobre la salud cognitiva. Los investigadores analizaron a casi 40,000 adultos mayores de 65 años durante un periodo de quince años. El seguimiento permitió observar cómo la alimentación influye de manera directa en la aparición de enfermedades mentales graves.
Estudio descubre algo descomunal sobre los huevos: previenen en Alzheimer
Un estudio de la Universidad de Loma Linda revela que consumir un huevo diario podría reducir significativamente el riesgo de demencia en adultos mayores

La nutrición balanceada constituye uno de los pilares fundamentales para alcanzar una vejez con plenitud física y mental en las sociedades modernas actuales. Imagen: Science Daily
Este descubrimiento sugiere que las personas con un consumo alto de este alimento mostraron una probabilidad menor de enfermarse. Quienes ingirieron al menos cinco unidades por semana redujeron el riesgo de padecer Alzheimer en un 27 por ciento.
Los datos indican que incluso un consumo moderado aporta beneficios medibles para las funciones cerebrales. El equipo utilizó registros médicos precisos para confirmar cada diagnóstico durante más de una década de monitoreo constante.
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Un descubrimiento esencial
La clave de este beneficio reside en los componentes que poseen los huevos. La yema contiene colina, una sustancia fundamental para producir acetilcolina. Este neurotransmisor facilita la comunicación entre las células del cerebro y regula la memoria.
Los pacientes que sufren de Alzheimer suelen presentar niveles muy bajos de este químico natural. Una sola unidad grande aporta casi la tercera parte del requerimiento diario que un adulto necesita.
Además de la colina, este alimento aporta pigmentos vegetales llamados luteína y zeaxantina. Estas sustancias viajan por la sangre hasta llegar al tejido cerebral. Investigaciones previas asociaron estos elementos con mejores puntajes en pruebas de velocidad de procesamiento mental.
El estudio también destacó la presencia de ácidos grasos omega-3, los cuales fortalecen las membranas celulares. Estos nutrientes trabajan en conjunto para mantener la estructura de las neuronas a través de los años.
No para todos
El equipo de investigación contabilizó tanto el consumo directo como los ingredientes ocultos en otros productos. Muchos participantes ingerían huevos a través de panes, pastas o postres procesados. Este método de conteo permitió una visión más real sobre la cantidad de proteína y grasas de la yema presentes en la dieta.
El descubrimiento resultó consistente incluso tras ajustar variables como la edad, el ejercicio o enfermedades previas como la diabetes.
A pesar de los buenos resultados, los autores mencionaron ciertas particularidades del grupo analizado. La población estudiada pertenece a una comunidad con hábitos de vida muy saludables. Por esta razón, recomendaron observar estos datos como parte de un estilo de vida equilibrado.