Jonathan Santibáñez es uno de los sobrevivientes de la caída del micro de la empresa Ahumada en Uspallata, y en una entrevista concedida a El Siete aseguró que momentos después del siniestro lo escuchó al chofer disculpándose con una familiar del niño de 10 años fallecido.
Santibáñez venía a Mendoza a pasar las fiestas y al momento del siniestro estaba durmiendo, como casi todos los pasajeros del colectivo.
"Siento un golpe que calculo que fue el choque con el último adoquín. Ahí todos despertaron empezaron a gritar. Tengo el recuerdo de los gritos y la caída", dijo el muchacho.
Él fue uno de los heridos leves del choque, ya que solamente tuvo un golpe en el brazo, dado que iba sentado en el asiento de la ventanilla del lado que derrapó el colectivo.
Al ser consultado por la velocidad a la que venía el micro, dijo que como venía durmiendo no lo sabe concretamente, pero por los cálculos de tiempo y distancia que hizo, podría decir que iba rápido.
"Salimos 5.15 de la aduana y el momento del accidente fue entre las 6 y las 6.05. Demoramos entre 45 y 50 minutos de la aduana hasta el lugar del accidente. Por ese tiempo y distancia podría decir que venía rápido, porque una una hora y cuarto es lo que deberíamos haber demorado", explicó Santibáñez.
Sin reaccionar
Una vez que logró salir del colectivo, Santibáñez subió la colina casi sin poder entender lo que acababa de suceder.
"Cuando bajé del colectivo me bloqueé porque lo primero que vi es al chico de 10 años aplastado. Luego subí la montaña y me quedé en la ruta. Pasó un tiempo, bajé a ver si podía recuperar algunas de mis pertenencias, y ahí lo escuché al conductor diciéndole a la tía del niño que se había quedado dormido", relató.
Respecto de la atención recibida destacó que en su caso fue impecable, tanto en el lugar del accidente por parte de Gendarmería como en el hospital Uspallata, al que lo derivaron por tener heridas leves.
