Existen dos variedades de huevo de gallina bien marcadas y distintas: los blancos y los marrones. Ambos huevos generan un debate entre las personas que optan por unos u otros. Pero, realmente ¿qué tan diferentes son? ¿cuál es mejor para cocinar? ¿poseen diferencias nutricionales? Continúa leyendo para descubrirlo.
Diferencias entre los huevos blancos y marrones ¿Son iguales?
Argentina es uno de los países que más huevos produce y consume al año per cápita. Se estima que cada argentino come por lo menos 363 huevos al año, lo cual equivale a más de un huevo por día.
Este alimento no solo es rico, también es extremadamente versátil, se adapta a toda receta de cocina y encima tiene grandes beneficios para la salud. Por esto cada vez más personas incorporan el huevo a su dieta diaria.
Hay quienes utilizan huevos blancos para repostería y marrones para comidas saladas. Sin embargo, la diferencia entre el huevo blanco y marrón sobre todo estética. Ambos huevos tienen la misma calidad y nutrientes esenciales.
Los huevos marrones muchas veces son más caros, esto se debe al tamaño de la gallina. Las ponedoras de huevos marrones suelen ser más grandes, por ende comen más y su alimentación es más costosa.
Quizás una diferencia entre ambos, es que los huevos blancos son apenas más pequeños. El tamaño del huevo depende de la raza de la gallina. La pigmentación de la cáscara se debe a los elementos que la componen, tales como protoporfirina, biliverdina y quelato de zinc.
¿Es mejor cocinar con huevos blancos o marrones?
El color de la cáscara no es importante. Más importante aún, es el alimento que recibe la gallina. Es lo mismo utilizar huevos blancos o marrones, ninguno es mejor o peor, ya que la calidad nutricional del alimento depende directamente de la nutrición del animal.
Sea marrón o blanco, el valor nutricional del huevo depende de su origen. Las gallinas alimentadas y criadas al aire libre pueden generar una yema más amarilla e intensa. Esto se debe a la presencia de nutrientes, pero no impacta en el color de la cáscara. Esto segundo es más una cuestión genética.
Por lo tanto, cualquier huevo es bueno para realizar recetas en la cocina. La elección que hagas no altera tu comida ni genera cambios significativos, por el contrario, el origen del huevo y la alimentación de la gallina, si inciden en el valor nutricional.





