En el subsuelo de la Plaza Independencia, el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM) propone vivir la Vendimia desde el arte visual. En el marco de los 90 años de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026, el museo ofrece tres exposiciones que dialogan con la montaña, la cultura vitivinícola y la identidad contemporánea.
El corcho como elemento de creación, la inmensidad de la montaña como inspiración y una mirada introspectiva en el ser mendocino son tomados por los expositores para reflejar con arte la Vendimia, su fisonomía y su alma colectiva.
La propuesta se convierte en una oportunidad única que completa la experiencia de una semana cargada de eventos que celebran la fiesta mayor de Mendoza. Y que se concentran en el corazón de la Capital Internacional del Vino.
Con entrada sin costo, las muestras pueden visitarse de miércoles a viernes de 10 a 19, y sábados, domingos y feriados de 16 a 20, en el MMAMM ubicado en el corazón de la capital mendocina.
Además, el museo municipal cuenta con la Tienda Pieza, destinada a la difusión y comercialización de arte y diseño mendocino que se ofrece a turistas y locales para llevarse a casa una parte de la identidad que caracteriza en el mundo a la provincia.
Mendoza en su horizonte como símbolo federal del arte
En la sala Oeste del MMAMM se exhibe la muestra colectiva “Arriba en la cima”, una propuesta federal que reúne dibujos, pinturas, esculturas e instalaciones de artistas de distintas regiones del país.
La exposición comenzó a fines de 2024 en el Museo Franklin Rawson de San Juan y llega a Mendoza con nuevas obras de arte y mayor densidad conceptual. Curada por Mariana Gioiosa, la muestra indaga en la montaña como presencia física, recuerdo heredado e incluso conflicto político.
“Me interesó indagar los signos y símbolos que se repiten en distintas provincias y entender la montaña como una experiencia compartida”, explica a Diario UNO la curadora y crítica de arte porteña.
En una provincia abrazada por la Cordillera de los Andes, la propuesta adquiere especial potencia. Se suman los mendocinos Juan B. Justo y Pablo David González, ampliando el diálogo entre lo federal y lo local.
Cuando la montaña se vuelve arte
Juan B. Justo presenta una pieza inspirada en un proyecto inconcluso del gran pintor mendocino Orlando Pardo que "a fines de los años '70 quiso realizar un mural monumental y no lo logró", aporta la curadora Gioiosa. Y en ese sentido la obra plantea una pregunta poética: ¿es posible atrapar una montaña en un gran lienzo o sobre una mesa de luz?
Pablo David González, montañista y artista de formación autodidacta, pinta a partir de la experiencia directa: escala, duerme en la cordillera y registra bocetos, fotografías y apuntes que luego transforma en obras de arte.
A ellos se suma el artista y arquitecto sanjuanino Carlos Gómez Centurión, de vasta producción inspirada en la montaña. Precisamente aporta para esta muestra colectiva obras de su serie "El oro de América": exhibe en el museo mendocino tres piezas de 1,25x1,50 y una serie de frottage de piedras hechas sobre cartulina de naipes.
La muestra "Arriba en la cima" –que luego viajará a Río Gallegos, Santa Cruz- incluye además obras de Max Gómez Canle, Lula Mari, Mariana Sissia y Juan Pablo Marturano (Buenos Aires) y de la salteña Ana Benedetti, configurando un territorio de tensiones donde la montaña -sus piedras, fisuras y minerales- es ritual, materia, paisaje interior y gesto artístico.
Dirá entonces Mariana Gioiosa: "La montaña es tratada aquí como archivo del tiempo y huella, como ofrenda y vínculo doméstico y espiritual".
El corcho transformado en arte para honrar al vendimiador
En la sala Norte del museo municipal se exhibe “De la viña al cielo”, de la artista mendocina Adriana Scarso, quien utiliza una innovadora técnica: el corcho como material principal para construir paisajes, escenas rurales, retratos costumbristas y composiciones figurativas.
“La idea de usar corcho fue debido a un encuentro fortuito de una bolsa llena de corchos que alguien había dejado para tirar”, reseña Scarso a Diario UNO. A partir de esa experiencia, la artista investigó su origen y producción dentro de la industria vitivinícola y descubrió sus posibilidades creativas: “Podía llevarlo a cualidades expresivas, por sus tonos y texturas para la creación artística”.
Scarso explora cortes y grosores del corcho para generar relieves, incorpora el arte textil (como los tejidos al crochet) y hasta utiliza vino Malbec como pigmento para cerrar su proceso creativo.
“Mi objetivo es entrelazar la expresión artística con un elemento descartado e ignorado, a pesar de ser fundamental en el ciclo de fabricación y conservación del vino, tan propio a nuestra tierra y cultura”, confirma en tiempos de Vendimia.
Licenciada y profesora en Artes Plásticas, su obra se caracteriza por una constante exploración material y simbólica vinculada al territorio, la memoria y la identidad. En este contexto, la muestra se convierte en un homenaje al trabajo del vendimiador y a la cadena productiva que modela la economía, la cultura y el paisaje mendocino.
La Vendimia y su magnetismo que inspira
El recorrido incluye la sala Este del Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza, donde la mendocina Florencia Breccia presenta “En esta noche, en esta tierra”, una selección de dibujos, pinturas y esculturas atravesadas por la pregunta sobre cómo transitar un tiempo de incertidumbre.
Radicada en Buenos Aires desde el 2021, Breccia despliega como un diario sin destino fijo, donde lo oscuro y lo enigmático abren nuevas formas de mirar lo cotidiano. "La crisis política y la crisis existencial me llevó a refugiarme en el mundo de las formas y no ya en el mundo de las palabras para relacionarme con el quehacer, con mis tareas", argumenta la artista.
El texto curatorial de Carlos Gutiérrez destaca que la artista “halla en el misterio un manantial que le permite incidir en preocupaciones que atañen a la vida común”. Figuras antropomorfas, animales en transformación y escenas cargadas de simbolismo proponen una pausa reflexiva en medio del clima festivo.
En plena Vendimia, la muestra de Florencia Breccia habilita un momento de pausa y reflexión para recordar que la identidad de un pueblo se construye también desde la introspección.
Así, el MMAMM ofrece las coordenadas para extender la Vendimia al terreno del arte: contemplar la montaña como símbolo compartido, descubrir el vino transformado en materia creativa y habitar la contemplación interior como parte viva de la identidad mendocina.
Estas obras de arte quieren celebrar a su manera la inmensidad y el magnetismo de nuestro territorio cuya Cordillera de los Andes es su silueta, los viñedos su paisaje infinito y el vino su razón de ser.












