El equilibrio de la naturaleza puede romperse con facilidad. La introducción de una especie en un ecosistema distinto al de su origen puede desencadenar consecuencias inesperadas. Un claro ejemplo es el caso de un árbol que llegó desde América del Sur y terminó convirtiéndose en una de las especies invasoras más difíciles de controlar.
En 1825 sacaron un árbol de de América del Sur para alimentar a la población y hoy lo quieren parar con drones
Desde América del Sur, este árbol a llegó en 1825 con fines alimentarios y ornamentales, pero hoy es un árbol invasor que científicos combaten con drones e insectos.

Se trata del guayabo de fresa, cuyo nombre científico es Psidium cattleianum. Originario de Brasil, este árbol fue introducido en el archipiélago de Hawái en 1825 con la intención de aprovechar sus llamativos y abundantes frutos rojos para alimentar a la población local. También se utilizó como planta ornamental.
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Sin embargo, su extraordinaria capacidad de adaptación, su tolerancia a la sombra y la rápida dispersión de sus semillas, transportadas principalmente por animales como aves y cerdos, hicieron que la especie terminara fuera de control. En la actualidad, este árbol se convirtió en una de las plagas vegetales más destructivas. La especie ya invadió unas 475.000 hectáreas, desplazó a los bosques nativos y consume una cantidad crítica de agua de las cuencas hídricas locales.
Para combatirlo en zonas montañosas y de selva densa, donde acceder a pie resulta prácticamente imposible, los científicos implementaron una estrategia que combina control biológico y tecnología de drones. El método utiliza un insecto conocido como Tectococcus ovatus, una especie de cochinilla originaria de Brasil que se alimenta exclusivamente del guayabo de fresa.
¿Cómo detuvieron este árbol originario de América del Sur?
Al colonizar sus hojas, provoca la aparición de unas estructuras conocidas como agallas, que debilitan los nuevos brotes, ralentizan el crecimiento del árbol y reducen su producción de frutos.
Para distribuir estos insectos de manera masiva, se utilizan drones equipados con sistemas especiales capaces de lanzar pequeñas bolitas que contienen los insectos directamente sobre las copas de los árboles. Según las pruebas realizadas, este método permite reducir en un 77% el tiempo de aplicación en comparación con el procedimiento manual tradicional.
En 2024, se realizaron vuelos comparativos con un helicóptero tripulado Hughes 500. Aunque el helicóptero demostró ser rápido, registró un margen de error de 8,24 metros al momento de liberar las bolitas. En cambio, el dron Khuall, controlado mediante algoritmos de posicionamiento, alcanzó una precisión considerablemente mayor, con un error máximo de apenas 2,83 metros respecto de la copa del árbol objetivo.
Para ese mismo, el 100% de los guayabos de fresa de la zona de estudio ya presentaban agallas, una señal de que el insecto utilizado para el control biológico logró establecerse y que la estrategia podía mantenerse por sí misma.
En pocas palabras
- Árbol invasor: El guayabo de fresa, introducido en Hawái en 1825, se ha convertido en una especie destructiva que desplaza bosques nativos.
- Control tecnológico: Científicos usan drones para distribuir insectos Tectococcus ovatus, que debilitan al árbol.
- Eficacia probada: El método con drones reduce significativamente el tiempo de aplicación y ha logrado establecer el control biológico.