El único lugar del mundo que no pertenece a ningún país y que nadie quiere reclamar

A pesar de las pretensiones legítimas de Egipto y Sudán, la geografía hostil y la ausencia de valor estratégico consolidan su estatus como tierra de nadie

Con 2.060 km², Bir Tawil es una de las pocas terra nullius en el mundo, un concepto latino que históricamente fue utilizado para describir territorios sin soberanía reconocida.

Qué es Bir Tawil, la tierra sin dueño entre Egipto y Sudán

El triángulo de Bir Tawil, como también se denomina aunque tiene forma trapezoidal, es un vacío entre tantas fronteras. Nadie vive ahí, solo el desierto inhóspito que se extiende por un área casi del tamaño de Luxemburgo.

La combinación de historia colonial, geografía hostil y ausencia total de recursos ha transformado a Bir Tawil en uno de los últimos espacios realmente deshabitados, desafiando los conceptos clásicos de soberanía. Por eso, ningún país del mundo lo reclama, aunque tanto Sudán como Egipto podrían hacerlo.

La historia de esta frotera

En 1899, el Reino Unido estableció la frontera administrativa entre Egipto y Sudán del Norte al más puro estilo colonial. Lo hizo con un lápiz y una regla, dibujó una línea recta sobre el paralelo 22, que luego fue ajustada tres años después para acomodar a las tribus de la zona.

De esa decisión surgieron dos áreas, Bir Tawil y el triángulo de Hala’ib. Cada una quedó administrativamente vinculada a diferentes interpretaciones de la frontera colonial.

La independencia de Egipto y Sudán en 1956 reavivó el dilema fronterizo. Ambos países podían reclamar legítimamente solo una de las dos regiones: Bir Tawil o Hala’ib. La decisión fue prácticamente automática debido a la diferencia de valor estratégico, Hala’ib es casi diez veces más grande, cuenta con costa, población, infraestructura y, desde 1992, según reportes de medios como Al Jazeera, incluso con yacimientos petrolíferos.

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