Un helicóptero Westland Lynx, brillante en su diseño y potencia, rompió todos los esquemas conocidos. Acanzó la impresionante velocidad de 400,87 km/h, estableciendo un récord mundo que aún hoy se reconoce a pesar de los años.
El único helicóptero del mundo en superar los 400 km/h y romper el récord de velocidad
Este helicóptero es un ícono de la aviación que recuerda que incluso las máquinas más complejas dependen del ingenio humano, y que los cielos siempre tienen espacio para los audaces

Al mando se encontraba John Trevor Egginton, acompañado por su copiloto Derek J. Clews, quienes llevaron la máquina británica al límite de sus capacidades, en un vuelo que combinó precisión, audacia y tecnología de punta para la época. Te contamos todo sobre este helicóptero.
El helicóptero que desafió los límites y superó los 400 km/h
En un día de agosto de 1986, los cielos de Glastonbury, Somerset, Inglaterra, fueron testigos de un hito que marcaría la historia de la aviación. El Westland Lynx no es un helicóptero común. Desde su desarrollo en los años 70, se diseñó para ser ligero, maniobrable y extraordinariamente versátil, capaz de operar en tareas militares y civiles con eficacia.
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Su estructura aerodinámica, junto con un rotor innovador y un potente motor, le permitió desafiar los límites de la velocidad aérea para helicópteros convencionales. La proeza no solo se trató de números. Detrás de esos 400 kilómetros por hora hay horas de preparación, ajustes técnicos y una coordinación impecable entre piloto, copiloto y aeronave. Cada maniobra debía ser calculada al detalle, porque a esa velocidad cualquier error podía ser crítico.
La importancia de este helicóptero para el mundo
El récord fue certificado por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI), la autoridad mundial en aviación, que reconoce oficialmente los logros más significativos en vuelo. La hazaña de este helicóptero no solo demostró la capacidad de la aeronave, sino que también puso a Inglaterra en el mapa de la innovación aeronáutica. Fue un momento en que la ingeniería y el coraje humano se encontraron en perfecta sincronía.
A más de 35 años de aquel vuelo, el récord sigue siendo un referente para pilotos y diseñadores de helicópteros. La velocidad alcanzada por Egginton y Clews se convirtió en un símbolo de lo que la combinación de talento, diseño y precisión puede lograr. Es un testimonio del ingenio humano y del esfuerzo que implica llevar la tecnología al límite, con respeto por los riesgos y la perfección técnica que un récord mundial exige.