“En 20 años nunca vi algo así”, dice Rolando Abaca, jefe de pistas de Los Puquios. La acumulación de nieve es de 4 metros a ambos lados del Paso Internacional Cristo Redentor y de 2 o 3 en Penitentes. Estas nevadas que desde hace ya una semana cubren la alta montaña dejaron una postal inédita en los últimos años y, más allá de las complicaciones y los casi 100 evacuados, representan una de las mejores noticias para el sistema hídrico provincial.
El temporal de nieve mejora el panorama hídrico, pero la primavera será un desafío para el riego
Las intensas nevadas mejoraron las reservas de agua en cordillera. Especialistas prevén temporales durante al menos dos semanas y un año por encima de la media
Especialistas coinciden en que el invierno venía flojo y el temporal permitió recuperar buena parte del déficit acumulado. El pronóstico continúa siendo favorable, con nuevas tormentas de nieve previstas para los próximos 10 a 15 días, impulsadas por un patrón climático asociado al fenómeno de El Niño, que también afecta al centro de Chile –con inundaciones en Coquimbo y La Serena-.
Sin embargo, el escenario todavía está lejos de resolver el problema del agua para esta temporada en Mendoza. Desde el Departamento General de Irrigación, el director de Gestión Hídrica, Rubén Villodas, recuerda que la nieve acumulada permanece en la cordillera y no llegará a los ríos hasta que aumenten las temperaturas. Mientras tanto, la próxima temporada de riego dependerá principalmente del agua almacenada en los embalses.
Por eso, aunque las perspectivas mejoraron de manera considerable, la primavera aparece como el período decisivo para confirmar si este invierno permitirá dejar atrás otro año de escasez hídrica.
Una nevada que cambió el panorama en la cordillera
El meteorólogo Maximiliano Viale explicó en radio Nihuil que, antes de este episodio, prácticamente no había nevado en la cordillera central. Sin embargo, las tormentas de los últimos días modificaron el escenario y llevaron la acumulación de nieve a valores que ya representan cerca del 60% del promedio anual en la estación Lagunitas, ubicada en la mina Andina de Codelco, en Chile.
Allí, ya se acumularon 508 milímetros de agua equivalente en nieve, cuando el promedio histórico anual es de 836 milímetros.
El especialista destacó que esa cifra prácticamente alcanza los 550 milímetros registrados durante todo 2025, un año considerado muy pobre en precipitaciones níveas.
El Niño mantiene el pronóstico de tormentas de nieve
Viale sostuvo que el actual temporal todavía no terminó, aunque lo que viene en las próximas semanas será más leve. Tras una breve ventana sin nieve prevista para el miércoles, volverán las nevadas desde el jueves, habrá una nueva pausa el viernes y luego continuarán precipitaciones más débiles durante el fin de semana.
Además, aseguró que el patrón atmosférico seguirá siendo favorable durante la próxima semana debido a la presencia de El Niño.
"Estamos inmersos en un corredor de humedad muy definido, con el paso sucesivo de sistemas de baja presión que generan nuevas tormentas sobre los Andes", explicó técnicamente.
Según el meteorólogo, después de varios años secos agravados por el cambio climático, este tipo de inviernos representa una oportunidad para recuperar parte del agua que necesita Mendoza: “Nos salvan ‘años niños’. Así que, en ese sentido, el panorama es bueno”.
Irrigación se entusiasma, pero pone el foco en la primavera
Desde el Departamento General de Irrigación también celebraron las nevadas, aunque advirtieron que todavía es prematuro asegurar cómo será la disponibilidad de agua durante la próxima temporada de riego.
En diálogo con la periodista Agustina Fiadino (radio Nihuil), Villodas coincidió con Viale en que esta fue la primera nevada realmente importante del año, ya que la registrada en mayo resultó prácticamente imperceptible.
Según detalló, en las cuencas de los ríos Mendoza, Tunuyán y Diamante la nieve acumulada representa alrededor del 40% de un año promedio, mientras que en el sur provincial –Malargüe- alcanza apenas entre 25% y 30%.
Villodas explicó que –dado que estamos en pleno invierno- el agua contenida en la nieve todavía no alimenta los ríos porque las temperaturas continúan siendo bajas en la alta montaña. Por eso, durante el inicio de la temporada de riego, prevista para el próximo mes, el sistema dependerá principalmente del agua almacenada en los embalses, cuyos niveles continúan bajos.
No obstante, el funcionario se mostró optimista por el pronóstico de nuevas nevadas para los próximos 10 a 15 días y por las proyecciones estacionales, que anticipan un año con acumulaciones superiores a la media.
"Seguiremos teniendo alternancia entre años buenos y malos, aunque existe una tendencia de largo plazo hacia una menor cantidad de nieve en la cordillera. Dentro de ese contexto, igualmente pueden presentarse años muy abundantes", concluyó.








