La detención de Lucía Sosa tras la muerte de su hija Isabella, de 2 años, en un hospital de Villa Gesell, volvió a poner en el centro de la escena pública una patología tan infrecuente como severa: el síndrome de Munchausen por poder (o trastorno facticio impuesto a otro).
El síndrome de Munchausen devela el lado oscuro de la maternidad: qué es y por qué es difícil de detectar
Tras el caso de la niña muerta en Villa Gesell y su mamá detenida, expertos mendocinos analizan este trastorno poco frecuente aunque complejo de diagnosticar

El síndrome de Munchausen en la maternidad es una forma grave de maltrato infantil. Se manifiesta cuando la madre lleva muy frecuentemente a su hijo o hija al hospital porque supuestamente está enfermo.
Foto: Nicolás Ríos. / DIARIO UNOLa niña ingresó al centro de salud inconsciente y sin signos vitales, y aunque la madre argumentó que se había atragantado con una mamadera, la autopsia reveló que la causa de muerte fue una asfixia obstructiva que provocó una hipoxemia y posterior paro cardíaco.
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El caso cobró mayor trascendencia al conocerse que Sosa ya había sido absuelta años atrás por el fallecimiento de otras dos hijas lactantes -Candela (5 meses) en 2013 y Yazmín (11 meses) en 2016-, ambas ocurridas también por complicaciones respiratorias.
Asimismo, la intervención previa de profesionales en el ámbito de familia sugiere que la mujer habría recibido un diagnóstico compatible al síndrome de Munchausen por poder en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
Mientras la Justicia determina las responsabilidades penales, tres profesionales de la salud mental de Mendoza analizan el alcance de esta problemática de salud mental que desvela el lado oscuro de la maternidad.
La estructura del trastorno y su vínculo con la maternidad
Para comprender cómo funciona la mente de quien padece esta patología, el doctor Manuel Vilapriño, psiquiatra y director de Salud Mental y Consumos Problemáticos de Mendoza, señala que lo primero es desarmar la lógica común de las conductas delictivas.
"El síndrome de Munchausen puede ser entendido como un trastorno mental donde la persona puede fingir o exagerar síntomas físicos o psicológicos. Pero lo que intenta no tiene como objetivo lo ganancial; no busca fingir para no ir a trabajar o por un rédito económico, como en la simulación. Eso lo hace totalmente diferente y, en algún sentido, hasta difícil de comprender", explica.
Coincide con este diagnóstico el doctor Pablo Miguel Murcia, médico psiquiatra, perito forense y director de la clínica Casa Habra de San Martín. Al analizar el motor interno de quienes ejercen este maltrato sobre sus propios hijos -el síndrome de Munchausen por poder-, sostiene que "la motivación no suele ser un beneficio económico sino una necesidad psicológica profunda de atención hacia sí mismo, reconocimiento o validación personal".
Esta búsqueda de atención diferencia al Munchausen de otras afecciones. Vilapriño remarca la distinción clínica respecto a la hipocondría o la somatización: mientras que la persona hipocondríaca cree genuinamente estar enferma y en la somatización el cuerpo reacciona al distrés emocional, quien padece este síndrome de Munchausen "es claramente consciente de que no tiene el problema; inventa y finje síntomas que no existen".
La fachada de la maternidad y la trampa para el sistema de salud
Uno de los aspectos más siniestros del trastorno es la habilidad del cuidador para engañar a su entorno y a los profesionales médicos. Al presentarse como figuras hiperpresentes y abnegadas, sobre todo en la maternidad, logran camuflar el daño que ejercen en la intimidad.
El doctor Murcia, quien en su trayectoria trató pocos pacientes con síndrome de Munchausen, advierte sobre la extrema dificultad para detectar estos casos en la práctica clínica diaria.
"El cuidador aparenta ser extremadamente comprometido, consulta reiteradamente, conoce el sistema de salud y siempre logra generar un escenario que inicialmente parece compatible con una enfermedad médica. Esto hace que el diagnóstico sea muy complejo, porque parecen personas muy preocupadas por sus hijos, muy ocupadas y consistentes", sostiene.
A este conocimiento técnico se suma un patrón itinerante que dificulta el seguimiento de las historias clínicas. Al respecto, el psiquiatra Manuel Vilapriño advierte que "son pacientes que tienden a concurrir mucho a los dispositivos de salud, desde ambulatorios hasta urgencias, y frecuentemente cambian los lugares a donde van o hasta la identidad. Hacen un peregrinar a lo largo de los diferentes dispositivos de salud con relatos extensos, dramáticos e inconsistentes".
En este sentido, los profesionales de la salud reiteran la importancia de contar con una historia clínica única y unificada para evitar que el paciente visite múltiples hospitales sin un diagnóstico claro y definitivo.
Las raíces del daño y el abordaje del maltrato infantil
Entender de dónde surgen conductas tan disfuncionales como las que provoca el síndrome de Munchausen implica indagar en la historia de vida de quien las ejerce.
Desde la perspectiva clínica, Vilapriño señala que la génesis del cuadro es multifactorial, como suele ocurrir con los trastornos psicológicos.
"Puede haber una suma de factores, desde psicotraumas en la infancia, negligencia de sus cuidadores o situaciones de abuso, hasta antecedentes en el funcionamiento familiar o rasgos anormales de personalidad. Todo ese rompecabezas termina dando lugar a que un cuadro tan atípico se haga presente", expone el psiquiatra.
Así las cosas, frente a la sospecha de que un bebé o un niño o un adulto mayor al cuidado de una persona con síndrome de Munchausen esté sufriendo esta manipulación física o psíquica, la detección inmediata se vuelve una carrera contra el tiempo. Más aún, tratándose de personas vulnerables o que no pueden defenderse por sus propios medios.
Este trastorno es considerado "maltrato infantil"
Yamil Rajab, médico psiquiatra integrante del Centro Integral Provincial de Atención de Urgencias del Adolescente (CIPAU), ubica esta problemática dentro de los protocolos más severos de vulneración de derechos.
"Trabajamos en articulación directa con los programas contra el maltrato infantil. Cuando vemos indicadores que nos hacen sospechar de maltrato físico, verbal o psicológico, damos intervención inmediata para proteger al menor", advierte.
No obstante, Rajab enfatiza la prudencia que requiere este tipo de caso clínico en el ámbito asistencial de la salud mental: "El síndrome de Munchausen es poco frecuente y poco diagnosticado. En casos como el de Villa Gesell, antes de definir que se trata de este cuadro hay que investigar a fondo, hacer evaluaciones y entrevistas, porque no es nada fácil llegar a esa conclusión".
Evaluación interdisciplinaria para un diagnóstico correcto
El caso de Villa Gesell no solo desafía al sistema de salud sino que impone un complejo escenario pericial para el Poder Judicial, que deberá evaluar si existió comprensión de la criminalidad de los actos o si el cuadro psíquico altera la imputabilidad.
Para el perito psiquiatra Pablo Murcia, el rigor profesional exige cautela frente al clamor mediático: "No sería ético hacer un diagnóstico sin haber evaluado personalmente a la paciente y sin conocer el expediente. Lo correcto es esperar el resultado de las evaluaciones psiquiátricas y psicológicas ordenadas por la Justicia".
En ese sentido, Murcia remarca los límites claros de la disciplina y la necesidad de un trabajo conjunto: "El mayor riesgo en estos casos es sacar conclusiones apresuradas. El diagnóstico es interdisciplinario y requiere una evaluación clínica rigurosa entre pediatras, psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales".
Y concluye: "La psiquiatría aporta herramientas para comprender la conducta humana, pero la responsabilidad penal corresponde exclusivamente a la Justicia".
En pocas palabras
- Caso Villa Gesell: la detención de Lucía Sosa por la muerte de su hija Isabella reavivó el debate sobre el síndrome de Munchausen por poder.
- Trastorno complejo: expertos mendocinos analizan esta patología, caracterizada por la simulación de síntomas y la búsqueda de atención médica permanentemente.
- Detección y abordaje: la dificultad para identificar el síndrome radica en la fachada abnegada del cuidador, requiriendo un abordaje interdisciplinario y cautela judicial.