Como bien sabemos, en invierno el árbol frutal ingresa en un periodo de descanso. Esto significa que debemos ayudar a que el ejemplar conserve su energía, ya que no crecerá pero sí puede perder su vitalidad. En este sentido, es importante conocer un truco de jardinería infalible para cuidar a las plantas durante esta temporada.
El secreto de jardinería para conservar la energía del árbol frutal en invierno
Si en casa tenés un árbol frutal, deberás considerar ciertos cuidados de jardinería para este invierno

Aprendé a cuidar tus árboles frutales en invierno.
Pocos lo saben: el truco de jardinería para ayudar al árbol frutal en invierno
Durante el invierno, los árboles frutales entran en un periodo donde disminuyen notablemente su actividad de desarrollo. Sin embargo, esto no implica que deban descuidarse, ya que los procesos que ocurren bajo el suelo resultan determinantes.
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Frente a este desafío, el truco de jardinería pasará por aplicar en el sustrato del árbol frutal una combinación de humus de lombriz y compost orgánico (cáscaras de papa, manzana y huevo, café, etc.). Ambos actúan en sinergia para enriquecer la fertilidad de la tierra, optimizar la estructura del suelo y propiciar un entorno favorable para la expansión y fortalecimiento de las raíces.
A diferencia de las alternativas sintéticas que podemos comprar en un vivero y que fuerzan una asimilación inmediata, estos componentes naturales dosifican sus nutrientes de manera progresiva.
La meta principal de esta tarea de jardinería no radica en promover un desarrollo vegetativo acelerado en invierno, sino en proveer las reservas necesarias para que el árbol frutal administre su energía eficazmente y conserve su base radicular en perfectas condiciones sanitarias.
Para poner en práctica este truco de jardinería debemos esparcir una capa de esta mezcla en el sustrato del árbol frutal, cuidando de no tapar directamente el tronco principal para evitar pudriciones, permitiendo que la lluvia y el riego la integren de forma paulatina.
Es fundamental tener en cuenta que la mayor proporción de las raíces encargadas de absorber nutrientes e hidratación se localiza en las capas superficiales de la tierra, volviéndose altamente vulnerables a los cambios drásticos de humedad y temperatura. Por lo tanto, cuidar el sustrato adquiere el mismo valor que resguardar al árbol frutal de las heladas.