Tener un perro en casa es una alegría inmensa, pero mantener su pelo impecable y su piel libre de irritaciones a veces se vuelve un dolor de cabeza. Los productos de veterinaria son cada vez más caros y, muchas veces, los químicos terminan resecando de más la piel de nuestras mascotas.
El remedio casero que revoluciona el cuidado de los perros: para qué sirve el baño de manzanilla
La manzanilla puede ser un elementos casero altamente beneficioso para el pelo de tu perro. ¿Por qué recomiendan un baño de este estilo?

El pelaje de tu perro se puede ver favorecido por diferentes elementos caseros, y uno es la manzanilla.
Por suerte, existe un aliado espectacular que seguro tenés en la alacena de tu cocina y que los veterinarios no paran de recomendar: la manzanilla.
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Para qué sirve el baño de manzanilla en los perros
La magia de este remedio casero e infalible está en las propiedades de la planta. La manzanilla tiene compuestos naturales que actúan como un potente antiinflamatorio, calmante y antiséptico para los caninos.
Si empezás a usarlo como el toque final de su lavado, vas a notar tres beneficios clave de inmediato:
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Chau picazón: es ideal para los perros que se viven rascando por culpa del roce con el pasto, las alergias de la primavera o las picaduras de insectos. Calma el enrojecimiento al toque.
Un pelaje de revista: actúa como un acondicionador natural. Le devuelve el brillo al pelo opaco, lo deja súper suave y ayuda a desenredar los nudos sin renegar.
Adiós al estrés: el olor de la manzanilla relaja un montón. Si tu perro sufre o se asusta cada vez que ve la bañera, este truco lo va a tranquilizar por completo.
El paso a paso para prepararlo en casa
Hacer este enjuague natural es una pavada, pero hay que seguir un par de reglas de oro para no cometer errores que puedan lastimar al animal:
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Hacé el té: prepará una infusión bien cargada usando flores secas o tres saquitos de té tradicionales en agua hirviendo.
Dejalo enfriar bien: este paso es fundamental. Tenés que esperar a que esté a temperatura ambiente. Jamás se lo tires tibio o caliente porque la piel de los perros es súper sensible y lo podés quemar.
El lavado de siempre: bañá a tu mascota con su shampoo habitual y enjuagalo por completo con agua limpia.
El enjuague mágico: volcá la infusión de manzanilla sobre el lomo del perro. Mucho cuidado con que no le entre en los ojos, la nariz o las orejas. no hace falta volver a enjuagar con agua; secalo directo con la toalla.
Las precauciones que exigen los veterinarios
A pesar de ser un remedio súper noble y económico, los expertos piden tener cuidado con algunas cosas. Antes de mandarte a bañar al perro entero, hacele una prueba de alergia: ponele unas gotitas del té en la panza y esperá unos minutos para ver que no se le ponga roja la piel.
Además, controlá que no se lama el pelaje mojado en grandes cantidades y evitalo por completo si tenés una perra embarazada o lactando.