El solo hecho de pensar en sumar una mascota a la familia ya genera alegría y ternura. Y cuándo decidimos que sea un perro, automáticamente empezamos a buscar opciones para adoptar. Y claro que tenemos en cuenta varias cosas, entre ellas que se lleve bien con los niños.
En ese contexto, el Labrador y el Golden figuran desde hace años entre las razas más elegidas. Inteligentes, afectuosos y con una enorme facilidad para convivir con con los más chicos, ambos comparten el apellido “retriever”, pero detrás de esa aparente similitud esconden diferencias muy importantes. A tener en cuenta.
Ambas fueron desarrolladas en el Reino Unido y nacieron con una fuerte vinculación a la caza. Sin embargo, sus orígenes no son idénticos. El labrador tiene antecedentes en Terranova y Labrador, Canadá, donde era utilizado para recuperar presas en el agua. El Golden retriever, en cambio, fue creado en Escocia por Lord Tweedmouth mediante cruces selectivos que dieron origen a los primeros ejemplares de pelaje dorado.
A simple vista, el aspecto físico es una de las claves para distinguirlos. El Labrador presenta un pelo corto, denso y resistente al agua, mientras que el Golden luce un manto más largo, sedoso y con flecos característicos.
Cosa de perros: las principales diferencias entre Labrador y Golden Retriever
El Labrador puede encontrarse en colores negro, chocolate o amarillo, mientras que el Golden solo admite tonalidades crema o doradas. Además, este último suele ser ligeramente más alto y estilizado.
Pero no todo queda ahí, porque las diferencias también aparecen en el carácter. Según la clasificación de inteligencia canina elaborada por Stanley Coren, el Golden retriever ocupa el cuarto lugar y el Labrador, el séptimo. Ambos destacan por su capacidad de aprendizaje, aunque el Golden suele ser considerado más dócil, paciente y predispuesto al trabajo.
El Labrador, por su parte, suele mostrarse más activo, enérgico y apasionado por el agua y los juegos de olfato, según el informe del sitio especializado Experto Animal.
A la hora de convivir en un departamento, ambas razas pueden adaptarse siempre que reciban ejercicio frecuente, diario. Sin embargo, muchos especialistas consideran que el Golden retriever puede resultar una opción especialmente adecuada para hogares con niños pequeños por su temperamento tranquilo y confiable.
En cualquier caso, tanto el Labrador como el Golden retriever comparten una característica que explica su enorme popularidad: son perros leales, sociables y con una gran capacidad para integrarse a la vida familiar.
La info ya está. Ahora te toca elegir qué perro se sumará a la familia. Eso sí, apostado a la adopción.







