¡Para visitar el finde!

El refugio secreto de Malargüe donde el agua se congela y crea esculturas de hielo

Malargüe es uno de los lugares ideales para realizar una escapada de fin de semana. El bellísimo lugar que forma esculturas de hielo

El ritmo vertiginoso de la rutina a menudo abruma y la llegada del fin de semana activa, casi de manera automática, el radar de los mendocinos y turistas que buscan desconectar de la ciudad. Si bien Mendoza es mundialmente reconocida por sus caminos del vino y la majestuosidad de la alta montaña tradicional, existe un rincón silencioso en el sur provincial que pocos tienen en agenda.

Lejos de los flashes de los centros de esquí masivos y de las grandes concentraciones de turistas, la Cascada de Manqui-Malal, en el departamento de Malargüe, se convierte en el secreto mejor guardado para quienes necesitan un respiro de aire puro y un paisaje que parece sacado de otro planeta.

Este lugar es ideal para aquellos que necesitan un respiro de aire puro. 

Este lugar es ideal para aquellos que necesitan un respiro de aire puro.

Un escenario de fantasía en el sur mendocino

Ubicado a unos 30 kilómetros al sur de la villa cabecera de Malargüe, sobre la emblemática geografía de la Cuesta del Chihuido, este impactante lugar suele pasar desapercibido para la gran mayoría de los viajeros que transitan apurados rumbo a otros destinos más tradicionales.

Su nombre proviene de la lengua mapuche: "Manqui" (cóndor) y "Malal" (barda o corral), una referencia directa a las imponentes paredes de origen marino que custodian el lugar.

Estas formaciones rocosas fueron elevadas millones de años atrás por la potente orogenia andina, transformando lo que alguna vez fue un lecho marino prehistórico en una impresionante línea de tiempo geológica a escala real.

Con abundante nieve, este lugar forma estructuras de hielo para apreciar. 

Con abundante nieve, este lugar forma estructuras de hielo para apreciar.

Pero con la llegada de las bajas temperaturas invernales, el lugar experimenta una transformación radical. El aire nítido y seco de la cordillera potencia los colores y el agua de la cascada principal, un salto de unos 30 metros de altura, se congela de manera parcial o total, dando forma a gigantescas esculturas de hielo.

Trekking blanco y un tesoro paleontológico

A diferencia de lo que se podría pensar de un territorio árido e invernal, este desfiladero no es un espacio inerte. El recorrido hacia el salto de agua propone una caminata de baja dificultad (de aproximadamente una hora entre ida y vuelta) que funciona como un auténtico viaje en el tiempo.

A lo largo del sendero, los visitantes pueden hallar restos fósiles marinos, como amonites y bivalvos petrificados, que datan del período jurásico, cuando estas tierras estaban cubiertas por el mar.

El sitio cuenta con un centro de atención, guías locales especializados y un parador-restaurante donde es posible recargar energías disfrutando de la gastronomía regional (como el clásico chivito malargüino) tras la caminata bajo el frío andino.

Además, el contraste del blanco manto de hielo y la nieve sobre las imponentes bardas rojizas con el cielo cordillerano ofrece un escenario inigualable para los amantes de la fotografía de naturaleza y el turismo de apreciación.

En pocas palabras

  • Cascada Manqui-Malal: descubre el secreto natural de Malargüe donde el agua se congela y crea esculturas de hielo.
  • Paisaje jurásico: explora un desfiladero con formaciones rocosas milenarias y restos fósiles marinos.
  • Experiencia completa: disfruta de trekking, gastronomía regional y fotografía en un entorno patagónico único.
Resumen generado por Thinkindot AI

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