Cuando Marruecos comenzó a construir un muro de arena y fortificaciones en pleno desierto del Sáhara en 1980, pocos imaginaban que aquella obra terminaría convirtiéndose en una de las barreras militares más largas del mundo.
El país que construyó un muro de 2.700 km en el desierto y que define quién controla el Sáhara
La imponente barrera militar de Marruecos, construida en el desierto, ha definido el control territorial del Sáhara Occidental desde su creación hace más de cuatro décadas.

Más de cuatro décadas después, sus aproximadamente 2.700 kilómetros siguen definiendo quién controla la mayor parte del desierto del Sáhara Occidental, uno de los conflictos territoriales sin resolver más importantes de África.
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Durante los primeros años del conflicto, los combatientes del Polisario aprovecharon la inmensidad del desierto para lanzar ataques rápidos contra posiciones marroquíes. Para responder a esta situación, Marruecos decidió construir una enorme línea defensiva compuesta por muros de arena, trincheras, puestos militares, radares y sistemas de vigilancia.
El muro que divide el Sáhara Occidental
Las obras se desarrollaron en seis fases entre 1980 y 1987. El resultado fue una barrera de aproximadamente 2.700 kilómetros que atraviesa el desierto y que hoy figura entre las estructuras militares más extensas del planeta. El muro permitió a Marruecos consolidar el control de cerca del 80% del Sáhara Occidental, incluyendo las principales ciudades, la costa atlántica y los valiosos yacimientos de fosfatos de Bou Craa, considerados entre los más importantes del mundo. Al este quedó una franja menos poblada bajo influencia del Frente Polisario.
La barrera también está rodeada por millones de minas antipersonales y antitanque, convirtiendo la zona en uno de los campos minados más extensos del mundo. Esta situación ha dificultado durante décadas la circulación de personas y ha reforzado la división territorial existente.
En 1991, Naciones Unidas impulsó un alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario con la intención de organizar un referéndum sobre el futuro del territorio. Sin embargo, las diferencias sobre quiénes deberían participar en la consulta han impedido que se celebre. Como consecuencia, el conflicto permanece sin una solución definitiva.
Actualmente, el muro sigue siendo la frontera de facto del Sáhara Occidental. Para Marruecos representa una garantía de seguridad y el símbolo de su control sobre la mayor parte del territorio. Para el Frente Polisario, en cambio, es una barrera que consolida una ocupación que considera ilegal.