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El país de América Latina que se enfrenta a China tras rechazar licencias portuarias bajo presión de Estados Unidos

El giro en la política portuaria panameña, impulsado por Washington, genera fricciones diplomáticas con China y eleva la tensión geopolítica en América Latina.

Lo que ocurre refleja una tendencia en América Latina, la región se ha convertido en un espacio de competencia creciente entre potencias globales. Y en ese tablero, los puertos ya no son solo activos económicos, sino piezas clave de influencia internacional.

En los últimos años, empresas de China habían mostrado interés en ampliar su presencia en la gestión de puertos panameños y en proyectos logísticos vinculados al canal. Sin embargo, algunas de esas iniciativas enfrentaron obstáculos cuando el gobierno panameño decidió no renovar o rechazar ciertas licencias portuarias.

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La decisión de Panamá que reaviva la competencia entre Estados Unidos y China en América Latina

Panamá anuló específicamente las concesiones de los puertos de Balboa (en la entrada del Pacífico) y Cristóbal (en la entrada del Atlántico). Ambos eran operados por Panama Ports Company (PPC), subsidiaria del grupo hongkonés CK Hutchison Holdings. La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el contrato en 2026, argumentando que no generaba beneficios económicos justos para el Estado y otorgaba privilegios indebidos.

Estados Unidos ha mantenido históricamente una influencia significativa en la región del canal y ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por el aumento de la presencia china en infraestructuras críticas de América Latina. Para Washington, el control indirecto de puertos estratégicos podría tener implicaciones en seguridad nacional y comercio global.

La postura de Panamá fue interpretada como un gesto de alineamiento más cercano a las preocupaciones estadounidenses, aunque las autoridades panameñas han insistido en que sus decisiones responden exclusivamente a criterios técnicos, regulatorios y de interés nacional.

China, por su parte, ha incrementado su presencia en América Latina durante las últimas dos décadas a través de inversiones en energía, minería, transporte e infraestructura. En el caso panameño, empresas vinculadas a proyectos logísticos han buscado consolidar una posición en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo.

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