El país de América del Sur con el tren más alto del mundo durante más de 100 años

Este tren de América del Sur desafió la altura y la geografía, convirtiéndose en un ícono histórico y en un récord mundial que todavía sorprende a viajeros

En ese recorrido, el paisaje cambia de forma radical. El tren parte desde el nivel del mar y asciende lentamente entre valles, túneles y puentes hasta alcanzar alturas donde el aire se vuelve más liviano y el silencio más profundo. Cada kilómetro construido de esta maravilla de América del Sur implicó perforar roca, cruzar abismos y adaptarse a una geografía particular.

La construcción de este tren comenzó en 1870 con el objetivo de unir regiones productivas del interior con el océano Pacífico. En ese momento, transportar minerales y mercancías desde los Andes hasta los puertos era un proceso lento y complejo. El ferrocarril cambió esa lógica. Permitió reducir distancias, integrar economías regionales y consolidar nuevas rutas comerciales.

Cómo es esta histórica línea ferroviaria de América del Sur

El Ferrocarril Central Andino se caracteriza por una serie de elementos que reflejan la magnitud del desafío que implicó su construcción:

  • el trazado incluye 66 túneles, excavados directamente en la roca de la cordillera
  • cuenta con 59 puentes ferroviarios, diseñados para cruzar quebradas y valles profundos
  • utiliza un sistema de zigzag ferroviario, que permite al tren ganar altura en pendientes extremas
  • conecta la costa del Pacífico con ciudades del interior como Huancayo
  • alcanza uno de los puntos ferroviarios operativos más altos del mundo

Este ferrocarril sigue operando como una vía clave para el transporte de carga y, en ocasiones, de pasajeros. Pero también se mantiene como un símbolo. Hasta 2006, fue el más alto del mundo. Hoy es el más alto de América y el segundo más alto del planeta.

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