La elección del nombre de un hijo es uno de los actos más personales de una familia. En Argentina, esta decisión suele oscilar entre dos polos: el respeto por las tradiciones ancestrales o la búsqueda de originalidad y extravagancia. Sin embargo, existen nombres que supieron ser tendencia absoluta y que hoy parecen haber desaparecido del mapa registral.
El nombre de mujer que fue furor en Argentina pero cayó en el olvido total desde 1997
Supo ser muy elegido en décadas pasadas, incluso la versión masculina sigue con algo de vigencia, pero ahora nadie lo elige

Nombres de bebé.
El caso más emblemático es el de Benita. Este nombre vivió su época de oro en el país entre las décadas del ‘50 y el ‘70. No obstante, tras ese periodo de popularidad, su uso comenzó a declinar drásticamente hasta que, en 1997, entró en una etapa de desuso total.
Benita: significado y origen de un nombre "bendecido"
Benita es un nombre propio femenino de origen latino, cuya raíz se encuentra en benedictus (participio de benedicere). Su significado es directo y espiritual: “la que es bendecida”.
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Como variante femenina de Benito (y vinculada estrechamente con Benedicta), su identidad está fuertemente asociada a la gracia divina, la buena fortuna y una profunda religiosidad. Tradicionalmente, se le atribuyen rasgos de personalidad vinculados a la amabilidad, la disposición servicial y la cultura del trabajo.
El legado de Benita en la historia
A pesar de su actual ausencia en las salas de maternidad, el nombre cuenta con antecedentes históricos de gran peso, principalmente ligados al cristianismo primitivo:
- Santa Benita de Zaragoza: nacida en el siglo I, pertenecía a la aristocracia romana en España. Tras el traslado de su familia a Roma, se convirtió al cristianismo, siendo uno de los registros más antiguos de esta identidad.
- Santa Benita de Roma: martirizada en el año 362 bajo el imperio de Juliano el Apóstata, fue ejecutada junto a Prisco y Prisciliano. Su festividad se conmemora cada 14 de enero.
- Santa Benita de Origny: conocida como el "espejo de Origny", era hija de un senador romano. Decidió abandonar su posición de privilegio para viajar a la Galia junto a otras doce jóvenes con el fin de dar testimonio de su fe, misión que terminó con su decapitación en el mismo año 362.