Pasaron 28 años para que un argentino volviera a pisar la cumbre del cerro K2, a 8.611 metros de altura. Y un montañista, de Luján, para más datos, tuvo el honor de ser el segundo en trepar a los más alto de la segunda montaña del mundo, en el Himalaya. Su nombre es Javier Cacho Beiza, y es un mendocino destacado en la élite del andinismo mundial, que venía de hacer cumbre en el Everest, en mayo.

Si bien esta montaña es la segunda en altura, es conocida como la Montaña de las Montañas, por su dificultad, y es la más técnica. Esto eleva la hazaña del mendocino destacado, Cacho Beiza, de 48 años, que trabaja como guía en nuestro Aconcagua, donde logró 50 cumbres, y en esta función escaló este "ochomil" ubicado entre China y Pakistán.

El primer argentino en lograr la cumbre del K2 fue el barilochense Sebastián de la Cruz, hace 28 años. Beiza es el segundo argentino y el primer mendocino. Cacho trabaja como Guía de Alta Montaña desde hace 24 años, y además es profesor de Educación Física.

"Este logro es importante para mÍ en lo personal, ya que soy el único argentino que pudo hacer los dos más altos (Everest y K2), y en la misma temporada. Pero mucho más importante es para los guías mendocinos -egresados de la EPGAMT-, porque se demuestra que estamos a nivel para trabajar acá (Himalaya), por nuestra formación técnica, y por la curtida que nos pega cada temporada el Aconcagua", expresó Cacho desde Islamabad, donde llegó "con lo puesto".

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Javier muestra orgulloso la bandera argentina, acompañado por la estonia Chrisly Melesk, la primera mujer de su país en hacer cumbre en el Everest y el K2, luego de conquistar nuestro Aconcagua; y un sherpa.

Javier muestra orgulloso la bandera argentina, acompañado por la estonia Chrisly Melesk, la primera mujer de su país en hacer cumbre en el Everest y el K2, luego de conquistar nuestro Aconcagua; y un sherpa.

El lujanino Beiza integró como guía una expedición de la empresa Madison Mountaineering. Llegaron al campamento base el pasado 27 de junio. Entre el 30 y el 4 de julio ascendieron al Campamento 1 (C1), a 6.000 metros); y Campamento 2 (C2), a 6.800, según relató Cacho También hicieron una escalada de aclimatación hasta los 7.000 metros, para retornar a la base.

Luego predominó el mal tiempo, lo que complicó la logística y demoró los planes del equipo. Ya para el día 17 mejoró el tiempo, y comenzó el ascenso a los campamentos de altura. El 19 arribaron al Campamento 2, y al día siguiente partieron hacia el C3 (7.200m). El 21 llegaron al C4 y se prepararon para el ataque a la cumbre.

Finalmente, el viernes 22 de julio, el mendocino Javier Beiza logró la esquiva cumbre de la segunda montaña más alta del planeta.

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Luego de muchos días de nevadas y fuertes vientos, aprovechando una ventana de buen clima, se realizó el ascenso al K2.

Luego de muchos días de nevadas y fuertes vientos, aprovechando una ventana de buen clima, se realizó el ascenso al K2.

El relato del andinista

Javier Beiza arribó a la capital de Pakistán, casi sin equipaje, ya que decidió retornar a la "civilización" con su equipo personal, por un atajo de la montaña, mientras el resto de sus bolsos bajaron por un camino menos agreste, que permite el paso de las mulas, y tardó unos días más. "Me tuve que ir a comprar unos calzoncillos y un pantalón corto", explicó Cacho, que accedió a una comunicación vía videoconferencia con Diario UNO. Se sirvió un breve medida de vino tinto en una copa burgundy y contó las alternativas de un viaje que marcó historia en nuestro montañismo.

"Se aprovechó una buena oportunidad que nos dio el destino, ya que pude llegar como guía, trabajando para la empresa Madison Mountaineering, ya que el dueño, Garrett Madison, es un gran amigo que conocí en Mendoza. Acompañamos a un cliente en Aconcagua, y luego quiso venir a hacer el Everest y el K2. de otra manera es muy difícil para un mendocino hacerlo, por los gastos", dijo Javier, que comentó sonriente, mostrando su botella de vino mendocino, que era la última, ya que en Pakistán están prohibidas por la religión -musulmana- las bebidas alcohólicas.

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Carpas en el Campo 3 y la cercana cumbre del Broad Peak como fondo.

Carpas en el Campo 3 y la cercana cumbre del Broad Peak como fondo.

"Acompañamos a un equipo de cuatro, pero dos, los varones, se enfermaron y tuvieron que irse, así que quedaron las dos chicas, una de ellas, Chrisly Melesk, que subió con nosotros el Aconcagua, y luego se transformó en la primera estonia en lograr las cumbres del Everest, y posteriormente la del K2", agregó el lujanino.

En el ascenso, se dio un situación inusual, debido al mal tiempo, y que en el ataque final a la cumbre, el equipo de Beiza marcó el rumbo al mejorar las condiciones. "Todos estaban esperando que alguien hiciera punta, y fue nuestro equipo el que inició la marcha colocando clavos y cuerdas. Nuestros sherpas son unos 'animales', integraron un rope fixing team (equipo de fijación de cuerdas) y terminaron a las 22 -plena noche- del 21 de julio, y a esa hora comenzamos a subir, logrando hacer cumbre. Luego detrás vinieron todos", dijo sonriente y orgulloso Cacho.

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Precisamente, un posteo del diario catalán La Vanguardia, mencionaba el "atasco" que se hizo hacia la cumbre del K2, luego de que iniciaran la marcha Beiza y sus compañeros de cordada.

Cacho, aparte de uno de los prestigiosos guías del Aconcagua, es dueño de una empresa de trabajos en altura, Argentina Vertical, y también socio fundador de la Asociación Argentina de Técnicos en Trabajos Verticales y Acceso por Cuerdas (AATTVAC), entidad que capacita y busca normalizar técnicas y equipos para los peligrosos trabajos en altura. "Los que trabajamos en altura, como yo, que tengo formación técnica, y una empresa donde hacemos trabajos en altura, edificios, torres o grandes chimeneas, nos juntamos con otros del país y estudiamos como autodidactas técnicas de seguridad. Unificamos criterios y los reglamentamos. Ahora damos cursos para distintos niveles, y entregamos certificados. Somos más de 200 técnicos en el país, con gente de Mendoza, Neuquén, Córdoba y San Juan", detalló el andinista.

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El equipo de Cacho Beiza estuvo integrado por dos andinistas mujeres y dos guías más.

El equipo de Cacho Beiza estuvo integrado por dos andinistas mujeres y dos guías más.

Esta formación técnica le permitió realizar una trabajo inusual durante la espera de mejores condiciones climáticas para atacar la cumbre del K2. "Les dimos unos cursos de rescate y manejos de cuerdas a los sherpas de nuestra empresa, que son muy calificados, pero necesitaban este tipo de capacitación", explicó el destacado mendocino.

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El mate fue el irreemplazable compañero de espera de Cacho en el campo base, mientras reinaba el mal tiempo en el Karacorum, la cordillera vecina del Himalaya, donde está el K2.

El mate fue el irreemplazable compañero de espera de Cacho en el campo base, mientras reinaba el mal tiempo en el Karacorum, la cordillera vecina del Himalaya, donde está el K2.

La vida de Cacho es sumamente agitada, y tiene poco tiempo para compartir con su familia, integrada por su esposa Andrea Berlanga y sus dos hijas, de 17 y 25 años, Daniela y Flor. "Afortunadamente la Flaca me hace el aguante. Así me conoció, y así me aceptó. Llevo cinco meses fuera de casa, entre la temporada de Aconcagua, y ahora el Everest y el K2", mencionó Javier Beiza, como quien habla de ir de una oficina a otra.

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