Con el reciente programa de la misión Artemis II, la humanidad se preparó y vio cómo enviaban a cuatro personas a rodear la Luna por primera vez en más de medio siglo. Desde que comenzó la misión, múltiples dudas sobre el espacio surgieron.
Sin embargo, más allá de los motores potentes y los escudos térmicos, existe una duda recurrente para el público: ¿cómo va un astronauta al baño en el espacio?
El baño UWMS: tecnología de succión para el espacio profundo
A diferencia de la Estación Espacial Internacional (EEI), donde el espacio abunda, la cápsula Orion que transporta a la tripulación de Artemis II cuenta con el Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS, por sus siglas en inglés).
Este dispositivo o baño es un 65% más pequeño y un 40% más ligero que los modelos anteriores de la NASA. Su funcionamiento se basa íntegramente en la succión por aire.
Dado que los líquidos y sólidos no caen por su propio peso, el inodoro genera un flujo de aire constante que "tira" de los desechos hacia el interior del sistema.
Para la orina, cada astronauta utiliza un embudo ergonómico conectado a una manguera que separa el líquido del aire. Para las deposiciones sólidas, el asiento del inodoro cuenta con un diseño que permite un sellado hermético, evitando que cualquier partícula escape al ambiente de la cabina.
¿Cómo van al baño los astronautas en la cápsula Orion?
El proceso de defecar en Artemis II requiere precisión. Los astronautas deben utilizar estribos y sujeciones para las piernas para mantenerse anclados al asiento. Una vez en posición, el sistema de ventiladores se activa para dirigir los desechos hacia una bolsa de recolección individual.
Según fuentes de la NASA, estas bolsas están fabricadas con materiales especiales que permiten el paso del aire, pero retienen los olores y las bacterias. Una vez utilizada, la bolsa se sella y el sistema se prepara para el siguiente uso.
Un aspecto crítico en Artemis II es la convivencia: al ser cuatro astronautas en un espacio reducido durante unos diez días, la gestión de olores y la higiene del baño son fundamentales para el éxito psicológico y físico de la misión.
El destino final: ¿a dónde van los desechos en el espacio?
A diferencia de la orina en la EEI, que se recicla en agua potable mediante el Sistema de Recuperación de Agua, en las misiones iniciales de Orion los desechos sólidos tienen un destino diferente.
Las bolsas con materia fecal que provienen del baño se almacenan en contenedores sellados que se guardan a bordo hasta el final de la misión. La orina se expulsa al exterior.
En futuras misiones de larga duración, estos contenedores se cargarán en naves de carga que se queman al reingresar en la atmósfera terrestre. Sin embargo, para Artemis II, los residuos regresarán a la Tierra dentro de la cápsula para ser analizados o descartados tras el amerizaje.
Este manejo de residuos en el espacio es un paso previo vital para entender cómo gestionaremos la vida humana en viajes de meses hacia Marte, donde cada gramo de peso y cada gota de agua cuentan.







