La historia del Imperio Romano está llena de momentos fascinantes que cambiaron el rumbo de la humanidad. Aunque muchos no lo crean, los piratas fueron coetáneos a la República Romana. En siglo 75 a.C sucede una crónica de rapto y de venganza que deja sin palabras hasta los mismos historiadores.
El conocido dictador del Imperio Romano que fue raptado por piratas: su venganza feroz marcaría la historia
Antes de ser emperador, un noble del Imperio Romano fue raptado por piratas. Su atroz venganza marcaría la historia. Todos los detalles.

En tiempos en los que Julio César estaba cargo del Imperio Romano, el mar Mediterráneo atravesaba un grave problema de delincuencia. En concreto, la piratería. Aunque el emperador fue raptado, los que correrían pésima suerte serían los piratas. Te contamos esta apasionante historia.
Historia: el conocido dictador del Imperio Romano que fue secuestrado por piratas
En siglo 75 a.C una banda de piratas cilicios capturó en el mar Egeo a un noble romano de 25 años llamado Julio César, quien se dirigía a Rodas para estudiar oratoria. Desde el inicio este se negó a comportarse como un cautivo. Los piratas fijaron su rescate en 20 talentos, marcando el inicio de una trágica historia.
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Los piratas no tenía idea con quién se había metido, Cesar daba órdenes y amenazaba con crucificarlos. Pero los maleantes no lo tomaban en serio. El problema es que no era broma, pues se traba del futuro gobernador del Imperio Romano. Tras 38 días el joven Julio César fue liberado.
La venganza de Julio César ante el rapto de los piratas
El noble y futuro emperador logró reunir su fuerza naval en Mileto, a pesar de no ocupar ningún cargo público ni militar, y partió en persecución de los piratas. Una vez capturados, César los visita en la cárcel y finalmente son crucificados.
Este episodio en la historia Julio César demuestra el carácter y la confianza en sí mismo, así como su característica altanería, que ya poseía este afamado patricio durante su juventud. La máscara de desafortunado romano secuestrado, simpático y gracioso, cayó así para dar lugar al más frío y rígido de los rictus.