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La capital mendocina viene haciendo muchas cosas bien. Pero aún no logra darnos una salida eficiente hacia el poblado Guaymallén.

El castigo de querer salir de la Ciudad hacia el Este

Para que Mendoza siga siendo una Ciudad que sea tomada como ejemplo o que marque tendencias tiene que recordar que hay dos formas de fracasar.

Una, haciendo las cosas mal, que no es el caso de nuestra Capital, en manos de gobiernos radicales desde el retorno de la democracia.

Y otra haciéndolas bien, pero manteniéndolas en el tiempo sin variantes, que es lo que podría estar pasando en algunas áreas.

Perogrullo lo diría de la siguiente manera: la planificación de la política urbana de una ciudad debe estar siempre adelantada a las contingencias de la coyuntura.

Mire, vea

Por ejemplo, hoy salir de la ciudad de Mendoza hacia el Este en micro o en auto es uno de los problemas más serios que la política urbanizadora aún no ha podido resolver.

El gobierno de la Ciudad tiene un interesante plan de renovación y mantenimiento urbano, hace obras, algunas muy buenas, como el Paseo Di Benedetto en el Parque Central, pero aun hay mucho por concretar en puntos específicos de política vial.

Que se aguanten

Hoy, evacuar el tránsito hacia el Este es caer a diario en una serie de embudos viales que crispan los nervios al más pintado: léase calles Rondeau, Garibaldi, , y sigue la lista.

Uno podría decir: bueno, los particulares que se aguanten. Llenan la ciudad de autos en los que va sólo una persona o a lo sumo dos.

Pero ocurre que los micros también van por esas calles.

Y en Mendoza no hay tampoco un buen sistema vial de prioridades, como el Metrobús porteño, con carriles exclusivos para los ómnibus.

Esos dos

Entre los aspectos que conspiran para que eso no se cumpla está la falta de una política vial moderna y permeable a los cambios en todo el Gran Mendoza.

Esto es algo que viene fracasando con cierto éxito.

Baste recordar que hubo dos intendentes que compitieron entre sí por la dirección de marcha de una misma calle que recorría sus comunas: uno le puso una dirección de marcha en su jurisdicción y otro, la contraria. Es decir el famoso y coloquial "yo la tengo más large" trasladado a la gestión pública.

Lo interesante

En Mendoza están pasado algunas cosas interesantes en la política.

Hay políticos que le están perdiendo el miedo a los ideologismos extremos.

Sobre todo a esos ideologismos que se vienen defendiendo desde hace más de un siglo y que ahora ya no sirven para casi nada.

Cuando la Capital de Mendoza entendió que no debía dejar la Ciudad en manos de los manifestantes que le amargaban la vida al resto de la sociedad, o de los trapitos que se habían apropiado del espacio público para cobrar peaje, tomó una medida de alta sensatez política: creó un Código de Convivencia y lo puso a consideración de los concejales.

¿Hacer lo que se te canta?

Así fue como se prohibió por ejemplo el espontaneísmo piquetero, esto es que 20 militantes de lo que fuere se dieran el gusto de cortar el Nudo de Costanera y Zapata dejando sin poder transitar a 200.000 ciudadanos.

Fijó que las protestas debían anunciarse con tiempo, que estaba vedado el corte de calles, que había que marchar por las veredas, respetando los semáforos, y que de última estaba las explanada del municipio para ir a peticionar. Y estableció multas para quienes no respetaran las normas.

Y las empezó a cobrar de manera efectiva, sobre todo a los gremios que se habían constituido en los adalides del "yo lo hago de huevo".

El show del embuste

Este fue el antecedente para que la Provincia modernizara el centenario Código de Faltas y lo transformara en una ley que puso al día las nuevas faltas que había instaurado la realidad.

La ley ha sido catalogada por los grupos de izquierda, el kirchnerismo y algunos peronistas clásicos como un a las clases populares. Macaneo al por mayor.

¡Vaya usted a hacer una protesta en alguno de los "paraísos" en los que creen los ultras, como La Habana o Beijing!

La plaza de Tiananmen con los tanques pasándote por encima o los campos para homosexuales en , cuna del hombre nuevo, no nos dejan mentir

A ver, a ver

Lo concreto es que el Código de Faltas de la Provincia está siendo analizado como un ejemplo a seguir por varias provincias.

Incluso han llegado a Mendoza periodistas para analizar de qué se trata esta novedad mendocina que se ocupa de ponerle un cacho de criterio a tanto disparate de la militancia ultra, de regular las nuevas relaciones entre vecinos, de fijarle un freno al desboque de los trapitos y limpiavidrios intentando sumarlos a algún proyecto social para reinsertarlos en la vida laboral .

Sencillito

Cornejo habla de que él está haciendo "la revolución de lo sencillo". Es decir, ocupándose de que el Estado ayude a hacerle la vida más llevadera a los particulares .

Y una forma de hacernos la vida más llevadera es tener el mejor sistema de transporte público, es poder elegir Uber o taxi y que ningún sindicato te lo prohiba.

Pero también es poder vivir en una Ciudad que se adelante a los tiempos, que se ponga a la vanguardia de la modernidad vial.

Una Ciudad que imagine con mucha anticipación cómo se puede hacer para que los ciudadanos tengan calles que no nos obliguen a caer, día tras día, a un maldito embudo.

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