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El canal que China quiso construir para competir con Panamá: una nueva ruta de 270 kilómetros que atravesaba América Latina

Un megacanal impulsado por China buscaba desafiar la hegemonía de Panamá, con una extensión que quintuplicaba la ruta actual.

Por Valentina Araya

Durante años, para China la idea de abrir una nueva ruta interoceánico capaz de competir con el Canal de Panamá dejó de ser solo un sueño para convertirse en un proyecto concreto sobre la mesa.

Impulsado por capitales de China y con una escala sin precedentes en la región, el plan prometía alterar las rutas del comercio global, acortando tiempos y ofreciendo una alternativa a uno de los corredores más estratégicos del planeta.

Gran Canal Interoceánico de Nicaragua.

El canal que China quiso construir para competir con Panamá: una nueva ruta de 270 kilometros que atravesaba America Latina

La propuesta de China contemplaba la construcción de un canal de más de 270 kilómetros de longitud, atravesando lagos, ríos y zonas de alta biodiversidad. Su trazado aprovecharía en parte el Lago Nicaragua, el mayor de Centroamérica, y conectaría el océano Pacífico con el mar Caribe. Esta ruta alternativa no solo implicaba excavar un paso navegable, sino también levantar puertos, zonas logísticas y una red de infraestructura complementaria que incluía carreteras y oleoductos.

En 2013, el gobierno de Nicaragua otorgó una concesión a la empresa HKND Group, liderada por el empresario chino Wang Jing, para desarrollar el megaproyecto. La inversión estimada para esta nueva ruta rondaba los US$50.000 millones, una cifra que superaba ampliamente el tamaño de la economía nicaragüense y que reflejaba la magnitud de la apuesta.

Gran Canal Interoceánico de Nicaragua. (1)

La nueva ruta que por ahora es solo un sueño

El canal prometía recibir buques más grandes que los que tradicionalmente transitaban por Panamá, incluso tras la ampliación inaugurada en 2016. Sin embargo, el proyecto rápidamente comenzó a enfrentar cuestionamientos. Expertos y organizaciones advirtieron sobre los posibles impactos ambientales, especialmente en ecosistemas sensibles y fuentes de agua dulce.

A medida que avanzaban los años, el entusiasmo inicial se fue diluyendo por

  • las dificultades financieras
  • la caída en la fortuna del principal inversor
  • la falta de avances concretos dejaron la iniciativa en un limbo.

Aunque nunca fue oficialmente cancelado, el canal quedó, en la práctica, congelado. El presidente Ortega culpa a Estados Unidos de la paralización. “Cuando hemos hablado en Nicaragua y hemos estado trabajando para desarrollar el canal, inmediatamente viene la campaña de las fuerzas enemigas de la revolución, del gobierno norteamericano etcétera, que empiezan con sus ofensivas, para tratar de impedir que ese proyecto camine”, señaló Ortega en junio del año pasado en una reunión con el presidente de Irán, Ebrahim Raisi.

“Nicaragua ha sido un país agredido como ningún otro en América Latina y el Caribe, por invasiones de tropas norteamericanas, del Ejército de Estados Unidos, siempre buscando como dominar Nicaragua, para tener control de esa ruta canalera”, indicó el presidente, según recogió el medio nicaragüense La Prensa.

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