Uno de estos árboles es el abeto (Abies alba), una conífera de hoja perenne con la clásica forma piramidal de árbol de Navidad. Esta variedad está emparentada con árboles que alcanzan los 30 metros o más de altura.
Su uso más popular en paisajismo es como plantación alrededor de los cimientos de casas, o como arbusto grande o árbol ornamental pequeño muy popular en Estados Unidos. Esta versión enana crece muy lentamente, entre 5 y 10 centímetros al año, y rara vez supera los 4 metros de altura. Sus aromáticas agujas verdes miden aproximadamente 1,2 centímetros de largo.
Este árbol tiene un crecimiento denso y compacto que le da a los abetos enanos de Alberta una apariencia algo aterciopelada. A diferencia de sus primos, los abetos blancos, el abeto enano de Alberta rara vez produce piñas. En las condiciones adecuadas, esta especie puede vivir 50 años o más. Se suele cultivar en macetas cuando es un arbusto joven y se adorna con adornos navideños y cintas festivas durante los meses de invierno.
Cuidados del árbol
Según los expertos de The Spruce, este árbol requiere pleno sol para desarrollarse plenamente, pero tolera algo de sombra. Lo ideal es proporcionar a esta planta una exposición al este o al norte. Evite plantar en lugares donde los fuertes vientos invernales o el sol intenso de la tarde puedan quemarlas.
El abeto necesita una cantidad de humedad constante, por lo que los riegos deben ser muy frecuentes aunque no demasiado abundantes. Lo ideal es mantener cierto nivel de humedad en el sustrato, evitando siempre encharcamientos y acumulaciones de agua que harían daño a las raíces.
Este árbol necesitan suelos bien drenados que lo proteja del encharcamiento que su alta necesidad de humedad podría provocar, además de una buena cantidad de nutrientes. Lo ideal es preparar una mezcla con tierra para plantas, turba y humus de lombriz a partes iguales, y también se puede añadir perlita.
Teniendo en cuenta los cuidados básicos, el abeto resultará un ejemplar único para cultivar en el jardín.






