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Historia de vida

Día Mundial del Parkinson: "Correr para no temblar", el libro del periodista mendocino que cuenta su historia

Daniel Yúdica comparte su testimonio y presenta su libro, un relato en primera persona sobre cómo convivir con la enfermedad del Parkinson

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

El diagnóstico de Parkinson llegó como llegan estas cosas: de golpe. Sin aviso. Como un sacudón que obliga a frenar todo y mirar de frente algo que nadie espera. “Las primeras sensaciones son las de cualquier persona que recibe el cachetazo de que una enfermedad está en su vida. Y creo que no fue la excepción. A partir de ahí tuve que administrar las primeras sensaciones”, cuenta Daniel Yúdica, mendocino, periodista y deportista.

Y, desde hace algunos años, también protagonista de una historia que decidió narrar en primera persona.

Pero en medio de ese impacto inicial, hubo algo que marcó un punto de inflexión.

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Daniel Yúdica junto a Naty y Calu, amigas y compañeras en el deporte. Siempre en movimiento.

“En el momento de lucidez que uno encuentra ante una situación como esa, creo que la mejor o una de las mejores decisiones que tomé fue plantear todo desde un lugar distinto. Y ese lugar distinto fue el ‘por qué a mí no’. Porque si vos optás por el ‘por qué a mí’, te peleás con la vida. Y el ‘por qué a mí no’ te pone en otro lugar, en el de tener que administrarlo”, reflexiona.

Ahí empezó todo. No solo la convivencia con el Parkinson, sino también una manera de mirarlo. De enfrentarlo. De no dejarse arrastrar.

“Desde ese momento me convencí de que si hay algo que no iba a permitir es que me definiera el Parkinson. El Parkinson no me define”, aclara.

Esa frase, que se repite atraviesa también su libro: “Correr para no temblar”, un relato testimonial que nació casi sin buscarlo y que terminó convirtiéndose en una experiencia transformadora.

El primer libro del periodista relacionado con el Parkinson

“Fue mi primer libro. Llevo 40 años ejerciendo el periodismo y nunca me había dedicado a escribir. Me he considerado un discreto lector, pero la escritura no había intentado generar algún espacio periodístico o placentero”, expresa.

Sin embargo, el título apareció antes que todo lo demás.

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El libro de Daniel Yúdica que ya circula en Mendoza.

“Un día, pensando en alguna posibilidad de título, encontré ese. Se me ocurrió ese y terminó siendo, como bien decimos, muy potente. ‘Correr para no temblar’ representa hoy mi primer y único libro hasta ahora, en una experiencia de relato en primera persona. Voy a intentar compartir desde ese lugar mi experiencia administrando mi Parkinson”, afirma.

Lo que vino después fue, según sus propias palabras, una especie de liberación.

“Creo que terminó siendo muy valiosa esa experiencia porque fue como una liberación. El libro no tiene nada de místico, no tiene nada de superhombres. Tiene una visión muy terrenal de una vida mundana que todos los días me pone frente al Parkinson desde el primer momento que me despierto”, recalca.

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El deporte ocupa un lugar trascendental en la vida del periodista. "La rigidez desaparece cuando entro en movimiento", dice.

Y en esa cotidianeidad, en ese día a día sin épica forzada, es donde aparece la verdadera dimensión de su historia.

“Si el libro le suma a muchos a la hora de administrar su enfermedad o la vida misma, aunque sea la vida misma sin enfermedad, si el libro suma, creo que ya gané claramente”, señala.

El deporte en un lugar importante en su vida y en el libro

El deporte ocupa un lugar central en ese proceso. No como una obligación, sino como una elección vital.

“Soy periodista y deportista. Y creo que ser deportista me convirtió en periodista. Son dos pasiones que me han ayudado de una manera muy práctica y contundente a atravesar el diagnóstico y a tener desde allí un recurso terapéutico que es determinante”, sostiene.

Su rutina habla por sí sola: fútbol, tenis, gimnasio, trail en la montaña, boxeo, yoga, danza. Un movimiento constante que no solo fortalece el cuerpo, sino también la cabeza.

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El movimiento constante no solo fortalece su cuerpo, sino también la cabeza.

“El running, y en particular el trail, ocupan un lugar determinante en el cuidado de mi salud física y mental. Me faltan horas del día para disfrutar todo eso. Pero todo eso tiene un solo marco referencial: el Club Mendoza de Regatas. Es el patio de mi casa. Es un escenario curativo, una usina de generar amigos todo el tiempo”, confiesa.

En ese espacio encontró contención, comunidad y también impulso.

“El grupo de running, el de trail, los polimorfos… hay para todo. Para caminar en el ritmo que quieras, trotar en el ritmo que quieras, correr en el ritmo que quieras. Y ese grupo es un escenario de contención tremendamente valioso”.

El Parkinson, mientras tanto, sigue ahí. Presente. Con sus contradicciones.

"Recupero la normalidad cuando me pongo en movimiento"

“Hoy tengo una rigidez. Yo lo definía como una renguera. Esa renguera se da en tiempos de lentitud, de caminar hacia la esquina, hacia el trabajo, hacia el club. Pero recupero la normalidad cuando me decido a jugar un partido de fútbol de dos horas o a hacer un entrenamiento”, relata.

Y ahí aparece una paradoja que, lejos de limitarlo, lo potencia.

“La contradicción es que puedo correr sin limitantes, sin una sola manifestación de renguera. Eso hoy me termina favoreciendo porque no me limita a hacer lo que más me gusta”, dice.

También hay algo más: el paso del tiempo.

“Tengo 61 años. Echarle la culpa de todo al Parkinson sería muy facilista. Hay cosas que también son del recorrido de la vida”, advierte.

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"Tengo 61 años y algunos achaques tienen origen en el recorrido de la vida", admite Daniel.

El proceso de escritura fue otro desafío. Uno distinto, pero igual de intenso.

Lo cuenta así: “No fue fácil. Fue desafiante, fue atrapante. Aprendí que la inspiración no se interrumpe. Me pasó de estar una semana entera escribiendo. Quería que fuera un libro de verdad: con gramática, con una idea, con desarrollo, con sensaciones. Y creo que salió lindo”.

Las devoluciones lo sorprendieron. “Han sido maravillosas. Yo diría que algunas hasta exageradas, pero uno al lector no lo va a juzgar, le va a agradecer que lo lea”, aclara.

Más de 350 ejemplares del libro circulan en Mendoza

Hoy, más de 350 ejemplares circulan dentro y fuera de la provincia, y el libro sigue creciendo. “Creo que aprobó el libro”, dice, con orgullo.

Detrás de ese resultado hay también un trabajo colectivo.

“No puedo dejar de remarcar a Javier Cusimano, porque a través de Estornino Ediciones fueron un soporte determinante. Me orientó, me dejó ser en el libro, respetó mi lenguaje, le dio orden, corrección y una presentación impecable”, destaca.

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Daniel lleva 40 años trabajando como periodista. Y este libro es el primero que escribe.

Incluso la tapa tiene su propia historia.

“Esa foto es cuando voy llegando a Confluencia, en una carrera de montaña en Aconcagua. Me puse como desafío, ya con el diagnóstico, volver a correr. Fueron 25 kilómetros, que terminaron siendo 28. Me mintieron, pero estuvo bueno”, dice, entre risas.

“Esa imagen apareció en mi vida casi como un mensaje. Y el equipo de Javier hizo un trabajo para que fuera la tapa que yo quería. Para escribir un libro necesitaba un equipo, y lo tuve”.

Si algo le dejó todo este proceso, no fue tanto un aprendizaje nuevo, sino una confirmación.

“Más que aprender de mí mismo, reafirmé conceptos. La paciencia, la templanza, la risa, el humor, el positivismo. Elegir el deporte, elegir a los amigos todos los días, la familia como soporte. Todo eso es determinante”, relata.

Este sábado habrá un evento a las 19 en Casa de Gobierno

Y en ese recorrido, el Parkinson dejó de ser solo una enfermedad para convertirse también en un motor.

“La enfermedad me instruyó sin quererlo. Me puso en un lugar donde entendí que la paciencia y la templanza son irreemplazables”, dice.

Este sábado 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson. Y para Yúdica, más que una celebración, es una oportunidad.

“Nadie celebra tener Parkinson. Pero sí podemos celebrar la visibilización. Celebrar la puesta en valor de todos los que acompañan”, señala.

En Mendoza, las actividades incluyen un encuentro a las 19 en las escalinatas de Casa de Gobierno, con el acompañamiento de organizaciones, municipios y la asociación Parkinson Mendoza.

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“Queremos invitar a todos los mendocinos a que se hagan parte. Cada vez más personas son diagnosticadas. Es una enfermedad que puede dañar, pero si encontrás herramientas, podés tener una vida normal. Minimizarla y no dejar que te defina”.

El mensaje es claro. Directo.

“Tenemos que convencer a cada persona con Parkinson que no debe quedarse en su casa, que no debe guardarse, que no debe dejar de moverse. El movimiento, el deporte, son curativos. Hay herramientas, hay formas de vivir mejor”, asegura.

Y, como si hiciera falta una última imagen para cerrar su historia, deja una frase que resume todo: “el desafío es tan grande que creo que todos nos vamos convenciendo de que la fortaleza está. Lo que hay que hacer es dejar que el león salga y actúe”.

En su caso, ese león corre. Y escribe. Y, sobre todo, no se deja definir por el Parkinson.

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