Ya es un lugar común y frase remanida decir que la pandemia llegó para cambiar nuestros hábitos, pero por sobre todo, es vigente y pertinente. Este es un domingo de Día de la Madre inédito, ya que las restricciones y distanciamiento social no permiten la reunión hogareña para agasajar a la mamá. Sí están habilitados los restaurantes, con un límite de hasta seis personas por mesa, y hacia allí volcaron muchas familias para almorzar con quien les dio la vida. Desde hace varios días las obligadas reservaciones se agotaron, y los establecimientos gastronómicos se ven en esta fecha a pleno, ya que sólo pueden ocupar la mitad de su capacidad real.
Día de la Madre: los restaurantes, a full

La celebración del Día de la Madre fue un lindo motivo para que las familias volvieran a las calles y coparan la capacidad dispuesta en los restaurantes mendocinos.

La celebración del Día de la Madre fue un lindo motivo para que las familias volvieran a las calles y coparan la capacidad dispuesta en los restaurantes mendocinos.
La celebración del Día de la Madre fue un lindo motivo para que las familias volvieran a las calles y coparan la capacidad dispuesta en los restaurantes mendocinos.
Muchos mendocinos decidieron desayunar también los establecimientos gastronómicos y aprovecharon el buen clima para celebrar al aire libre el Día de la Madre.
La familia Stralla desayunó en un bar del centro mendocino celebrando el Día de la Madre. Gabi, Eli y Tito (niño), posan felices para la foto.
Cerca de las 12 ya se veían muchas familias mendocinas haciendo un desayuno tardío, y ocupando a pleno sol las mesas de las veredas y agasajando a las mamás en su día. La jornada se presentó ideal para la salida, con un tiempo luminoso y con un calor agradable. Las flores abundaron en las mesas y le dieron colorido al mediodía primaveral.
Respecto a los almuerzos, los mozos y encargados de los restaurantes de la ciudad capital confirmaron que tienen "el 100% de las reservas tomadas", pero en su gran mayoría desde las 14. Poco a poco se fueron llenando las mesas dispuestas y en la ciudad se volvió a ver un marco festivo en las calles.
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Quienes fueron previsores pudieron elegir el establecimiento de su preferencia, y con el correr de las horas, por ejemplo el viernes, ya no quedaban muchas elecciones, y tuvieron que conformarse con lo que hubiera disponible.
En líneas generales, la mayoría respetó las medidas sanitarias, no superando los límites de cantidad de comensales por mesa, y el uso del barbijo, sacándoselo sólo para comer o beber, usando nuevamente en la previa y la sobremesa el tapaboca y aprovechando los dispensers de alcohol en gel para desinfectar sus manos.
Producción fotográfica: Martín Pravata.