La odisea de la diseñadora mendocina Verónica De Casas comenzó una mañana de agosto cuando despertó padeciendo una conjuntivitis feroz con dolores insoportables en los ojos. La catarata de síntomas compatibles con el coronavirus no tardó en manifestarse: dolor de cabeza, diarrea, fatiga permanente y decaimiento inusuales.

- ¿Vos sentís que estás respirando bien? -cuenta la mujer que le preguntó un neumonólogo con el que habló por teléfono aquella vez.

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- Sí, no tengo problemas -contestó ella.

- Pero yo te digo que no, porque los neumonólogos también escuchamos la respiración de los pacientes como ahora yo estoy escuchando que te falta el aire -sentenció el profesional. Entonces, ella debió tratarse de manera urgente.

El neumonólogo tenía razón. La posterior falta de oxígeno y la consecuente exigencia para respirar agravaron el cuadro y la preocupación. El 9 de ese mes, mientras cumplía 41 años, Verónica De Casas recibió la noticia que ya veía venir: era positivo de coronavirus luego de haberse practicado un hisopado nasofaríngeo. Por entonces, Mendoza se indignaba con el tristemente célebre caso 98 del paciente contagiado y contagiador.

Un caso raro

El paso del tiempo terminó reconvirtiendo su caso, típico en apariencia, en un caso testigo. Curioso. Porque hoy, casi 70 días después de aquel amargo resultado de laboratorio, la mujer sigue padeciendo prácticamente todos los mismos síntomas del coronavirus. "No puedo caminar ni dos cuadras", explicita. Y las escaleras, como les ocurre a muchos que dieron positivo, se han vuelto el peor enemigo.

Además, se produjo otra situación, que es muy llamativa para ella, sus familiares y la comunidad médica que la viene tratando: una medición de anticuerpos practicada esta semana a través de un testeo rápido reveló que la mujer no generó ni un solo anticuerpo durante la enfermedad. Como si nunca hubiera tenido coronavirus. A pesar de los dolores generalizados, la fatiga crónica y la carencia de oxígeno y las dificultades respiratorias que la siguen acompañando.

Conclusión: según el PCR y los síntomas, la mujer tuvo Covid-19 pero de acuerdo a la cuantitativa de anticuerpos el virus nunca estuvo en su organismo.

Un dato que alienta a pensar la segunda hipótesis: jamás se contagiaron de coronavirus sus familiares directos, el esposo farmacéutico y dos niños. De hecho, nadie tuvo síntomas y al hombre le practicaron dos testeos rápidos que dieron negativo de anticuerpos compatibles con la Covid-19.

Tampoco ha tenido coronavirus ninguna de las otras ocho personas que interactuaron con Verónica De Casas antes y después de su diagnóstico positivo, su breve internación en la Clínica de Cuyo y sus días de aislamiento primero en el hotel del Shopping y después en su propia casa. En esa lista están, entre otros, una mujer que ocupa de los quehaceres domésticos, los padres, la hermana embarazada y a punto de dar a luz.

La historia del coronavirus y sus efectos en la humanidad se están escribiendo y dentro de mucho tiempo los epidemiólogos sabrán qué hacer habiendo estudiado ya el comportamiento aun en desarrollo del virus, admite Verónica De Casas en diálogo con Diario UNO.

La mujer trabaja por su cuenta y es diseñadora industrial especializada en marketing digital. Su contacto con las cuestiones sanitarias, su interés y el vínculo profesional con sanitaristas la llevaron a interesarse más. A investigar.

Ella misma posteó en Twitter varios pasajes de su enfermedad como el miércoles, cuando le dijeron que según el testeo rápido nunca tuvo coronavirus.

https://twitter.com/verodec/status/1316491649762168839

Paciente de un sistema de salud exigido

Agradece profundamente los servicios de la obra social y de los médicos y enfermeros que la asistieron en la Clínica de Cuyo y en su anexo del hotel del Shopping, adonde estuvo aislada casi dos semanas hasta que decidió volver a su casa firmando el alta voluntaria a fines de agosto.

De Casas fue testigo de que ya en agosto el sistema de salud estaba exigido casi a tope, cuando aun faltaba mucho para este presente delicado con casi 1.000 nuevos positivos en un día y récord de muertos al día.

"De hecho, a mí me atendía un médico terapista. Y un día, una enfermera que vino a la habitación al ver la estampita de la Virgen de Guadalupe que siempre me acompaña me pidió que rezara mucho por un compañero suyo que estaba grave e intubado como consecuencia del virus", relata.

-¿Por qué decidió volver a su casa sin tener el alta?

- Porque los plazos habían avanzado de acuerdo a lo previsto para recuperarme sin contagiar pero, sin embargo, yo sentía los mismos dolores de los primeros días. Recuerdo que me dolían la cabeza y los ojos a tal punto que debía oscurecer la habitación para evitar el impacto de la luz natural.

-¿Qué le han dicho los médicos de su caso?

- Hace poco hasta pensaron que el hisopado pudo haber dado un falso negativo pero los síntomas avalaban el resultado positivo. Me llamó la atención pero hasta me dijeron que se trataba de un caso de "coronavirus florido". Las secuelas son asemejables a la fibromialgia.

-¿Cómo es eso?

- Un coronavirus que se manifestó con una amplia variedad de síntomas, que se floreó en mi organismo.

Una familia cuidadosa

Como una familia cuidadosa de las medidas sanitarias de prevención define De Casas a los suyos. Por la salud de todos. Especialmente la de los hijos y muy especialmente porque su marido farmacéutico regresa a casa, cada día, al cierre de la jornada laboral, luego de haber estado expuesto a diversas enfermedades por contacto con clientes.

Sin embargo, más allá de todos los recaudos, como trabajar, en el caso de ella, en la modalidad remota, el coronavirus hizo impacto en su cuerpo.

No ando por la vida sin tapabocas ni juntándome con todo el mundo, pero me contagié. Y no sé cómo. Hoy el virus está en todos lados, ¿quién no conoce a alguien que no haya tenido ya el virus? Todos ya sabemos de alguien que fue positivo No ando por la vida sin tapabocas ni juntándome con todo el mundo, pero me contagié. Y no sé cómo. Hoy el virus está en todos lados, ¿quién no conoce a alguien que no haya tenido ya el virus? Todos ya sabemos de alguien que fue positivo

Aunque pueda parecer anecdótico, De Casas, el esposo y los hijos ya venían transitando una especie de aislamiento sanitario anterior a la pandemia, lo que alivió el confinamiento que ya comenzó hace siete meses. Ella misma lo cuenta: "Entre diciembre del año pasado y febrero de este año mi esposo y mis dos chicos fueron operados de amigdalitis y otras cuestiones menores, así que cuando en marzo decretaron el aislamiento nosotros ya estábamos habituados a salir poco y nada a la calle".

Apenas dos semanas de respiro tuvieron entre los aislamientos por las cirugías y por el coronavirus. Intertanto, los chicos comenzaron las clases pero duró poco porque la pandemia se nos vino encima y el DNU de aislamiento también.