La Antártida es un lugar de grandes hallazgos, de eso no hay duda. Prueba ferviente de esto es un reciente descubrimiento realizado por un grupo de científicos estadounidenses, que fue publicado en la revista Invertebrate Systematics. Se trata de una criatura marina que no había sido vista antes.
Descubrimiento de una criatura marina con 20 brazos aterró a los científicos en la Antártida
En comparación, este tipo de criatura marina es similar a una medusa, pero sin su parte superior redonda. Los detalles del descubrimiento
En concreto, los investigadores encargados del hallazgo en la Antártida fueron Greg Rouse, Emily McLaughlin y Nerid Wilson, quienes experimentaron una serie de imprevistos y sorpresas no calculadas.
Un descubrimiento asombroso para la ciencia
El nombre formal de la nueva especie es Promachocrinus fragarius. Pertenece a la clase Crinoidea, que incluye estrellas de mar, erizos, dólares de arena y pepinos de mar, y es un tipo de estrella de pluma.
Debido a que el descubrimiento se produjo en la Antártida, la estrella recibió el nombre de estrella de pluma antártica. Originalmente, solo había un tipo de esta especie.
Sin embargo, al arrastrar una red a lo largo del Océano Antártico en busca de más muestras de estas criaturas, el equipo de científicos de Australia y Estados Unidos identificó cuatro nuevas especies de este tipo.
Hablando de esta en particular, hay que decir que la nueva criatura se encontró entre 215 y aproximadamente 3840 pies debajo de la superficie del mar.
La estrella de pluma antártica aterró al principio a los científicos, destacando principalmente por la cantidad de brazos que posee. La mayoría de ellos posee diez, pero esta tenía veinte.
En comparación, este tipo de criatura marina es similar a una medusa, pero sin su parte superior redonda. Está compuesta de tentáculos, algunos plumosos, mientras que otros tienen baches.
Preocupación en la Antártida
Dejando de lado completamente a este descubrimiento, hay que decir que el derretimiento en los glaciares en la Antártida es un hecho que no hace más que alarmar a los científicos, con repercusiones en el mundo que son indirectas pero dramáticas.
El aumento de la temperatura terrestre ha sido, sin duda, el responsable del derretimiento de los glaciares de la Antártida a lo largo de la historia. Hoy la rapidez con la que avanza el cambio climático podría extinguirlos en un tiempo récord.






