El descubrimiento de siete marcas de pies en el norte de Arabia Saudita representa un hito fundamental para entender el pasado de nuestra especie. Estas señales aparecieron en el antiguo lecho de un lago ubicado en el desierto de Nefud. Los expertos determinaron que las huellas datan de hace 120 mil años, una época que coincide con el periodo interglaciar.
Descubren huellas humanas de 120 mil años de antigüedad en un lugar que contradice a la historia
Un grupo de arqueólogos halló rastros fósiles en Arabia Saudita, un descubrimiento que aporta nuevos datos sobre los antiguos humanos

Las huellas descubiertas no tenían razón de existir para la historia.
Las marcas encontradas corresponden a ejemplares de Homo sapiens que atravesaron la península durante sus movimientos fuera de África. Este territorio funcionó como un puente terrestre esencial hacia el resto del mundo. El descubrimiento demuestra que los individuos no solo bordeaban las costas, sino que caminaban por el interior de una región que entonces era verde y húmeda.
Presencia de antiguos humanos
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El sitio arqueológico permitió observar que las pisadas se conservaron de forma excepcional en el lodo del paleolago. Los investigadores sostienen que el sedimento actuó como un lienzo natural que atrapó el momento exacto del paso de estos grupos. Al analizar el tamaño de las formas, el equipo descartó que pertenecieran a neandertales, confirmando la autoría de nuestra propia especie en la zona.
La historia de estas tierras muestra que el clima era muy distinto al actual, con abundante agua potable y vegetación. Los rastros aparecieron junto a huellas de elefantes, camellos y búfalos que también acudían al lago. No existen indicios de que estos individuos realizaran actividades de caza o fabricación de herramientas en el lugar durante su estancia.
Cambio en la historia
Todo indica que las personas realizaron visitas breves al depósito de agua para satisfacer sus necesidades básicas de hidratación. La ausencia de otros rastros posteriores sugiere que estos caminantes pudieron ser de los últimos en cruzar antes de los cambios climáticos drásticos. Las condiciones ambientales transformaron luego el paisaje en un desierto árido, protegiendo las marcas bajo capas de tierra.
Este evento arqueológico aporta datos valiosos sobre la supervivencia en entornos cambiantes antes de la última glaciación. La ciencia ahora cuenta con evidencia física de que la ruta por el interior de Arabia resultó clave para la dispersión global. Estas pisadas silenciosas ofrecen una visión única sobre un capítulo remoto que desafía las teorías previas sobre los límites geográficos de la época.