Un tesoro

Desafiaron a la naturaleza y transformaron una isla de América Latina en una joya muy apreciada

A más de 600 kilómetros del continente, los descendientes de los primeros pobladores de la bahía de Cumberland pasaron de sobrevivir pescando langostas a liderar un modelo único de conservación y turismo de aventura en el Pacífico Sur.

Editado por Daniel Calivares
calivares.daniel@diariouno.com.ar

En el océano Pacífico existe una isla que hace más de 100 años fue testigo de cómo un grupo de personas desafió a la naturaleza, y también a su propia locura, para levantar una comunidad en uno de los rincones más inhóspitos del planeta Tierra. Se trata de la isla Robinson Crusoe, ubicada en el archipiélago Juan Fernández.

Esta isla, ubicada en América Latina, pertenece a Chile y en ella convergen diferentes características que hicieron que sus primeros pobladores debieran demostrar mucha fuerza de voluntad para lograr el objetivo de quedarse allí.

De la bahía de Cumberland a la pesca de la langosta

En la segunda mitad del siglo XIX, la isla Robinson Crusoe era conocida solo por unos pocos. Fue en 1877 cuando un grupo de colonos chilenos y de inmigrantes europeos decidieron asentarse allí y fundar el pueblo de San Juan Bautista.

En sus inicios, la pesca de langosta fue su forma de sobrevivir. Pero no era todo fácil. Se tuvieron que enfrentar al aislamiento total, a un mar picado y a vientos huracanados. A pesar de todo ello, se mantuvieron y durante décadas fueron perfeccionando un sistema de autogestión basado justamente en la pesca y en lo que les podía dar el mar.

    Con el paso de las generaciones, los descendientes de los primeros pobladores fueron fortaleciendo la industria de la pesca y encontraron en el turismo ambiental otro tipo de ingresos.

    De hecho, esta isla dejó hace tiempo de ser refugio de pescadores para posicionarse como un destino de ecoturismo de aventura reconocido a nivel global. Sus propios habitantes gestionan la oferta turística, enfocada en la conservación estricta de los ecosistemas insulares:

    • Buceo en aguas cristalinas: Experiencias guiadas para nadar junto al lobo fino de Juan Fernández y explorar fondos marinos protegidos.
    • Trekking histórico: Rutas de senderismo que conducen al legendario Mirador de Selkirk, desde donde el marinero escocés escudriñaba el horizonte en busca de velas rescatistas.
    • Gastronomía sustentable: Degustación de platos basados en la langosta insular, regulada por una de las pesquerías artesanales más sostenibles del planeta.

    Esto ha provocado que la isla haya dejado de estar aislada del mundo y hoy se la conozca por su modelo de desarrollo autosustentable basado en el ecoturismo.

    En pocas palabras

    • Isla Robinson Crusoe: Descendientes de pioneros transformaron un modelo de conservación y turismo de aventura en el Pacífico Sur.
    • Orígenes y desafíos: La isla, habitada desde 1877, superó el aislamiento y los rigores del mar con pesca de langosta.
    • Ecoturismo global: Hoy es un destino reconocido por buceo, trekking y gastronomía sustentable basada en langosta, gestionado por sus habitantes.
    Resumen generado por Thinkindot AI

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