Sentado sobre fardos de pasto en medio de un predio en Maipú, bajo el sol de domingo que aplacaba el aire fresco de junio, el abogado Jerónimo Allende, de 38 años, contó cómo dedica su vida a defender los derechos animales y cómo creó PEMPA, la única Asociación de Mendoza dedicada a rescatar y rehabilitar caballos víctimas de maltrato animal y faena clandestina.
Dejó el fútbol profesional por una lesión y dedica su vida a defender los derechos animales
Jerónimo Allende pensó que sería futbolista, pero su vida dio un giro y hoy defiende los derechos de los caballos de Mendoza

Jerónimo Allende, el abogado penal y animal, rodeado de los caballos que le dan fuerzas para luchar por ellos y castigar el maltrato animal.
Foto: Soledad Segade/ Diario UNOAnte la mirada atenta de los caballos desde sus corrales y rodeados por 5 perros, Jerónimo reconoció que todavía no dimensiona sus logros. Es el primer abogado animalista de Mendoza en conseguir que la Justicia declare a los caballos como seres sintientes y sujetos de derechos en la provincia. Además de lograr la primera condena en efectivo para un imputado por maltrato animal.
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“Nosotros sabemos que son seres sintientes, que tienen emociones, que sufren, que dan amor, pero el tema era que eso quede asentado para la Justicia. Pasó en el 2016 con la mona Cecilia y a nivel país con la orangutana Sandra". En 2025 con los caballos.
Que sean sujetos de derecho es que "requieren protección jurídica de manera forzosa porque no se pueden defender y son representados por PEMPA en las causas judicializadas. Es lo mismo que los niños", explicó el abogado especializado en derecho animal.
Una patada que lejos de frenarlo, lo hizo avanzar
Cualquiera podría pensar que luego de una patada de caballo una persona se alejaría de ellos, tal vez por temor. Pero para Jerónimo Allende fue todo lo contrario. Pese a una severa fractura en su cara, el abogado luchó sin parar para que una yegua llamada Nirvana no muriera. Su dolor no importaba.
“Fue un sábado a la noche en Semana Santa de 2016. Llovía y nos llamó su adoptante porque Nirvana tenía cólicos –principal causa de muerte en caballos- y nos fuimos con una compañera y su padre hasta La Crucecita, en Blanco Encalada”, relató el abogado.
Cuando llegaron no había ni una sola luz en el lugar y usaron las de la camioneta. Nirvana estaba tirada en el piso: “Era una sola costilla. Estaba muy flaca, se moría, no era sólo un cólico”.
La desesperación hizo que entre los 3 lo intentaran todo para que se levantara. Le pusieron suero, medicamentos, le hicieron masajes en las patas, hasta que ocurrió el accidente.
“Mientras le masajeábamos las patas, le pedí a mi compañera que le sostuviera una y Nirvana en ese momento tiró una patada que me dio en la cara”, recordó. Hubo mucho dolor, sangre y susto. Lo querían llevar inmediatamente al hospital, pero él se negó. “No me voy hasta que no se levante”.
Jerónimo aguantó todo lo que pudo para salvar la vida de esa yegua. Más tarde llegó un grupo de voluntarios, ahí aceptó que lo llevaran a un hospital. Le pusieron puntos y lo dejaron en observación. “El último mensaje que les mandé fue: ‘Por favor sálvenla’ y me dormí por un sedante que me dieron. Al otro día me desperté con una foto de ella levantada”.
Pero la lesión en su cara fue mucho más grave. Con el correr de los días le hicieron estudios y confirmaron que tenía la mitad de su cara con fracturas, y pasó por una cirugía de 3 horas.
Para Jerónimo sólo fue un accidente, lo único que importaba era salvar la vida de Nirvana, hoy un emblema que vive en PEMPA.
Su paso por el fútbol y el cambio de vida
Desde chico hubo un gran amor por los animales en su familia, pero especialmente por parte de su hermano mayor Ramiro, quien cuidaba a todos los perros que encontraba y les daba refugio. “Él fue quien empezó con los rescates de perros de la calle o abandonados. Ese amor estuvo desde siempre. En las noches de lluvia los metía a todos en casa para darles refugio”, recordó Jerónimo.
Pero esto todavía no lo definía. Él quería ser futbolista, y sus padres Raúl y Graciela, junto a su hermana Carolina, siempre lo apoyaron. Gracias a ellos esa fue su vida desde los 7 a los 27 años.
Jugó en las inferiores de Godoy Cruz. Tenía a penas 13 años cuando su hermano Ramiro, de 25, falleció. Fue un golpe muy duro, pero él y su familia siempre se mantuvieron unidos. A los 15 años, se fue en busca de su sueño a Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, donde estuvo lejos de sus padres mucho tiempo.
Hizo la secundaria y convivió con chicos de diferentes provincias que buscaban lo mismo. “Fue muy duro, pero sin el apoyo de mi familia hubiese sido imposible. Si nos veíamos 2 veces al año era mucho, pero hablábamos seguido por teléfono”, recordó Jerónimo.
Allí jugó en el Club Defensa y Justicia desde las inferiores hasta la reserva. “Cuando volví a Mendoza jugué en Luján, en Huracán Las Heras, en Guaymallén y en un equipo de San Luis, pero las lesiones en las rodillas no me permitieron seguir de manera profesional”, indicó Jerónimo.
Ya con 27 años decidió que Derecho sería la carrera a seguir, fue una corazonada, ya que no tenía a nadie de su entorno que fuese abogado. Se recibió a los 32 años, trabajó en unidades fiscales y gracias a él en las causas de violencia de género se incluyó la consulta sobre violencia a los animales en las causas que llegaban.
El primer rescate que cambió su vida para siempre
“Cuando empecé a estudiar paralelamente se dio un rescate en octubre de 2014, el de China Duquesa. Me enteré por las redes sociales y me llamó la atención. El título decía: ‘Caballo judicializado’. A estos caballos los llevaban a un lugar en Lunlunta, y cuando fui a ese lugar creo que ahí hice el clic. La primera imagen fue un caballo muerto, otros que lo rodeaban y perros comiéndolo”, detalló el abogado penal y animal.
Después de esa escena Jerónimo sabía que algo tenía que hacer por esos caballos que estaban totalmente desamparados y vulnerados. Y en cada paso que dio sintió que su hermano Ramiro lo acompañaba en ese camino que iba a comenzar.
Con un grupo de jóvenes de entre 21 y 27 años comenzaron a llevarles comida y lo que fuese necesario, hasta que en 2015 consiguieron que le prestaran un pedazo de predio en Fray Luis Beltrán para tenerlos y cuidarlos ellos mismos.
Ese mismo año se formó PEMPA (Protectora Equina Mendocina Podemos Ayudarlos) con personería jurídica, gracias al apoyo de los socios fundadores que eran las familias de los jóvenes. Muchos de ellos ayudan hasta hoy para avanzar con la ONG.
"Fueron épocas muy duras", aseguró Jerónimo, y con una emoción que salía de lo profundo de su corazón recordó el momento en que tenía que decidir si PEMPA seguía o se daban por vencidos y cerraba para siempre.
"Hubo un momento en 2017 que no teníamos recursos para nada. Era una decisión muy difícil. Me dijeron que había que cerrar PEMPA", recordó con lágrimas: "No había para darles de comer. Me fui con ellos a pensar y me sacaron una foto con Kanú apoyado en mi hombro como diciéndome 'no bajemos los brazos', y ahí encontré todas las respuestas".
Jerónimo contó que mucha gente "se fue porque creía que no podíamos. Fue retomar fuerzas. Creo que en la mirada de ellos están las respuestas y sabía que iba a costar mucho pero se pudo".
A partir de ese momento se empezó una gestión más fuerte para conseguir un terreno, "necesitábamos el terreno propio. Se golpearon muchísimas puertas en municipios y con gestiones de los socios fundadores se consiguió este lugar en Maipú que era un baldío", pero eso les dio un lugar grande para empezar de cero con ayuda de muchas donaciones que recibieron para levantar el lugar.
"En enero de 2019 nos mudamos con 10 caballos. Roma fue la primera y tuvo a su cría Olivia acá. Fue tener el hogar definitivo para ellos. Fue mucho orgullo cuando llegaron todos", expresó el abogado.
Lo que Jerónimo espera con este enorme proyecto llamado PEMPA es "que se valore en la sociedad mendocina a la única protectora de caballos de la provincia y se tome el real valor de eso. Siempre digo que queremos seguir soñando despiertos, que es un orgullo enorme pertenecer a este lugar porque ellos valen y merecen todo, sus recuperaciones apenas pisan PEMPA, su cambio de mirada, es lo que nos llena el alma y lo que nos da fuerzas".
Las deudas y la ayuda a Pempa
"Nos tiene sin dormir", señaló Jerónimo por todo lo que es necesario hacer en el predio, por las deudas que tienen y que siempre salen de ellas gracias a la gente que responde con ayuda económica. Falta que sea autosustentable para dormir tranquilos", dijo Jerónimo Allende.
Esto puede ser con la ayuda de empresas o comercios que apadrinen corrales, se hagan cargo de los gastos, y a cambio haya carteles o publicidad desde las redes de PEMPA.
En este momento tienen una deuda que ronda los $9.000.000 entre alimentos, veterinarios, internaciones y medicación, más los caballos alojados en lugares de tránsito. Pero esta suma es dinámica a medida que cada caballo necesita atención médica.
Los interesados en conocer más sobre PEMPA pueden hacerlo a través de las redes caballos_pempa en Instagram o como Asociación Pempa en Facebook, y para ayuda económica al alias dona.caballos.pempa a nombre de la ONG.