El reciente análisis de unos cascos de hierro encontrados en el fondo del océano cerca de Benicarló generó decepción en España. Estas piezas aparecieron en 1990 en un yacimiento donde abundaban restos romanos, lo que indujo al error inicial sobre su origen cronológico. Sin embargo, un descubrimiento científico basado en pruebas de radiocarbono determinó que los objetos datan de finales del siglo catorce o principios del quince.
Decepción en España: descubrimiento que se creía milenario es mucho más reciente
Un estudio sobre cascos hallados bajo el agua confirma que el descubrimiento pertenece a la época medieval y no a la antigüedad clásica como se pensaba.

Los cascos hallados no pertenecían a los antiguos romanos, como se creyó en un primer momento. Imagen: British Library Images
Aquel hallazgo en España generó expectativas por su cercanía a anclas y ánforas de la época clásica. La arqueología submarina suele enfrentar desafíos por la erosión del agua salada, pero este caso resultó excepcional. El hierro de los cascos formó una capa protectora que permitió la conservación de materiales orgánicos en su interior, algo sumamente inusual en entornos marinos tan antiguos.
Qué reveló la verdad
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Dentro de la estructura metálica sobrevivieron fragmentos de fibras vegetales que servían como forro o acolchado para los combatientes. Estas telas fueron la clave para corregir la línea de tiempo del yacimiento. Los investigadores observaron las capas de sedimentos y corrosión sin dañar los restos de tejido encontrados en las piezas.
El descubrimiento de estas fibras permitió realizar pruebas de laboratorio independientes que arrojaron fechas coincidentes con la Edad Media. Los resultados sitúan la fabricación de los cascos en un periodo de gran inestabilidad en la costa de España, marcado por ataques piratas y la necesidad de defensas locales.
Este conjunto de piezas de hierro se encontraba fusionado en grandes bloques de sedimentos y carbonatos. Los investigadores identificaron al menos 43 cascos, aunque la cifra podría aumentar si logran separar los restos que todavía siguen atrapados en el hormigón marino. La mayoría de los ejemplares presentan formas semiesféricas, diseñadas para un uso práctico y masivo durante conflictos bélicos medievales en la costa de España.
Un descubrimiento militar
La cantidad de piezas recuperadas en este sector del océano sugiere que se trataba de un cargamento de equipo militar práctico. No son objetos de lujo destinados a la nobleza, sino protecciones sencillas para milicias o soldados de infantería.
La procedencia exacta de estos objetos todavía genera dudas entre los especialistas actuales. Resulta posible que talleres regionales ibéricos fabricaran los cascos o que llegaran mediante el comercio por el Mediterráneo. De cualquier modo, el conjunto señala el movimiento de suministros militares por mar en un momento donde la guerra, la piratería y la defensa costera daban nueva forma a la vida cotidiana en el este de la península.