De los 140 nietos recuperados por la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo en todo el país, tres son mendocinas. Son tres mujeres llamadas Celina Rebeca Manrique Terrera, Claudia Domínguez Castro y Miriam Lourdes Fernández. Aún, buscan a cinco personas más nacidas en Mendoza.
De los 140 nietos recuperados por Abuelas de Plaza de Mayo, tres son de Mendoza
Se trata de Celina Rebeca Manrique Terrera, Claudia Domínguez Castro y Miriam Lourdes Fernández. Las tres fueron secuestradas durante la última dictadura militar
Este lunes, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas, dio a conocer la noticia de que fue encontrado el nieto número 140, apropiado durante la última dictadura militar.
Celina, la búsqueda que empezó por una telenovela
La búsqueda de Celina Rebeca Manrique Terrera comenzó en 2006 cuando un miembro de la familia de crianza de la joven vio la telenovela Montecristo que abordaba -entre otras temáticas- la problemática de la apropiación de menores e incluyó escenas en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, según se indica en el sitio oficial de la agrupación de derechos humanos.
Durante una de esas filmaciones, el hombre reconoció la foto de una beba, que creyó que podría tratarse de la misma nena que había llegado a su familia 29 años atrás.
Así, alertó en septiembre de 2006 al Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) de Mendoza, sede de la Red Nacional por el Derecho a la Identidad en esa provincia. Meses después, tras la convocatoria de la Justicia, Celina accedió a realizarse estudios genéticos para determinar si era la nieta buscada que dieron positivo.
A Celina, su familia biológica, la buscó durante casi 30 años. Pudo conocer a Vicenta y Chela, sus abuelas. "Estamos tan felices", dijo una de sus tías Marita Terrera el día que se reencontraron.
Laura Noemí Terrera, la madre de Celina nació el 1 de junio de 1956 en Ciudad. Su papá era Alfredo Mario Manrique, nacido el 2 de enero de 1953 en la Ciudad de San Juan. Ambos militaban en la organización de Montoneros y continúan desaparecidos hasta la fecha.
Claudia Domínguez Castro, la última nieta recuperada mendocina
Claudia Domínguez Castro fue una de las nietas recuperadas por Abuelas de Plaza de Mayo en el 2015, y su historia comenzó en marzo de 1978, cuando nació mientras su madre, Gladys Castro, estaba detenida.
En 1994, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos de Mendoza envió a la organización Abuelas una denuncia anónima que recibieron sobre una mujer, llamada Claudia, que había aparecido en el hogar de un matrimonio de un día para el otro. A mediados de 2009, la denuncia fue derivada a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi).
En 2015, Claudia fue contactada por las sospechas de que podía ser hija de personas desaparecidas accedió a realizarse el análisis de ADN. Los resultados, dados a conocer el 27 de agosto de ese año, confirmaron que ella era la hija de Gladys Castro y Walter Domínguez. A partir de entonces, pudo reencontrarse con su familia y empezar a conocer su historia completa.
Miriam, la nieta mendocina secuestrada por represores ya condenados
Miriam Lourdes Fernández nació en junio de 1977, según indica el sitio oficial de la agrupación Abuelas. Es hija de María del Carmen Moyano y Carlos Simón Poblete, ambos secuestrados en Córdoba entre abril y mayo de ese mismo año. Durante su cautiverio, permanecieron en el centro clandestino La Perla. Posteriormente, Carmen fue trasladada a la ESMA, donde dio a luz a una niña.
En 2012, la Comisión Hermanos, perteneciente a la agrupación HIJOS Mendoza, presentó una denuncia ante la Oficina Fiscal de Asistencia con los nombres de personas que podrían ser hija de desaparecidos. Entre ellas, se encontraba la mujer que, con el paso del tiempo, era hija de Carmen y Carlos.
La Unidad de Derechos Humanos de Mendoza, junto con la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños, logró demostrar que la hija anotada como propia del represor condenado Armando Osvaldo Fernández y su esposa, Iris Yolanda Luffi, era una de las nietas que buscaba la agrupación. En octubre de 2017, fue llamada a realizarse un análisis de ADN. Los resultados, conocidos dos meses después, confirmaron que efectivamente era la hija de Carlos y María del Carmen.
Cerca de cuatro años más tarde, el Tribunal Oral Federal N° 1 de Mendoza dictó condenas para Fernández y Luffi, quienes fueron sentenciados a diez y cinco años de prisión, respectivamente. Por su parte, Abelardo Santiago Garay, otro miembro del D-2 que falsificó su participación como testigo en el nacimiento, recibió una pena de ocho años de cárcel.
En una nota de Diario UNO contó que sus "padres cuidadores cometieron un error, y lo están pagando, eso es la parte legal, pero hay que rescatar la parte humana. Ellos en ese momento (de recibirla) tenían tres hijos, era una situación difícil. No sabían de donde había salido yo, que nací en Buenos Aires, en la ESMA, y me adoptaron y me dieron amor. A mi papá le dijo un militar que hiciera la gauchada de recibirme, que mi madre estaba internada en el hospital y que a la noche mi iban a ir a buscar y ahí no lo vieron más. Cuando mi papá fue al Comando a preguntar por esta persona, nadie lo conocía y no lo dejaron hacer muchas preguntas, lo sacaron volando, eran años duros".
"Muchas veces pienso si no habré venido a esta vida para conciliar una historia y otra, ya que tengo que estar en el medio de una brecha. Me tocó vivir el odio y ensañamiento contra los militares, y como familiar no podía decir que era hija de un militar o policía, porque estaba mal vista socialmente. Yo a mi papá y mi mamá verdaderos no los voy a poder recuperar nunca más y me perdí de vivir muchas cosas. Pero construyamos para adelante y sigamos viviendo. Tuve otros padres que me dieron amor, y por eso me paro a un costado, no critico ni a una ni a otra parte. Quiero vivir hacia adelante y cerrar la historia de todo lo malo", manifestó Fernández.







