Peter Watson, un británico de 42 años, cumplió su sueño de trabajar en la Antártida durante la temporada 2025-2026. Fue contratado como observador de fauna en Port Lockroy, una pequeña base situada en la isla Goudier, frente a la península antártica.
Cumplió el sueño de trabajar en la Antártida: sin agua ni inodoros miles de personas quieren el puesto
A pesar de la falta de agua, inodoros y duchas, el puesto de observador de fauna en la Antártida atrajo a miles de postulantes. Peter Watson vivió esta experiencia soñada,

Allí pasó varios meses. Su trabajo era un puesto que muchos deseaban, 6.000 personas se presentaron para este empleo. Pasaba sus horas laborales contando pingüinos papúa y siguiendo el crecimiento de sus crías, lejos de su casa y de su familia.
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Su trabajo soñado está en la Antártida: frío extremo, sin duchas y miles de personas quieren conseguirlo
La experiencia en la Antártida tiene poco que ver con un empleo convencional. Port Lockroy carece de agua corriente y de duchas instaladas, y tampoco dispone de inodoros con descarga. El equipo utiliza un baño portátil y depende de los barcos que visitan la isla para conseguir agua y, ocasionalmente, acceder a una ducha. Si el tiempo impide que las embarcaciones lleguen, pueden pasar días sin esa posibilidad.
El frío y el aislamiento completan las dificultades. Pese a las limitaciones, el trabajo tiene una recompensa singular. Watson observó a los pingüinos durante distintas etapas de la temporada, desde la aparición de las crías hasta sus primeros pasos hacia el mar. También tuvo que adaptarse a convivir con un equipo reducido, compartir espacios y mantener el contacto con sus seres queridos mediante una conexión limitada.
Una experencia de trabajo que cambia la vida
Port Lockroy es administrado por el UK Antarctic Heritage Trust, una organización que conserva edificios históricos y gestiona el museo, la tienda de recuerdos y la oficina postal más austral del Reino Unido. Además, el equipo trabaja en el seguimiento de la fauna y en el mantenimiento de las instalaciones.
No es simplemente un puesto para observar pingüinos. Requiere trabajo físico, flexibilidad y capacidad para vivir en condiciones remotas. Watson contó que había intentado conseguir un puesto anteriormente y que en 2022 la organización recibió más de 6.000 solicitudes.
En pocas palabras
- Sueño cumplido: Peter Watson trabaja en la Antártida como observador de fauna.
- Condiciones extremas: El puesto en Port Lockroy carece de agua corriente, duchas e inodoros con descarga.
- Alta demanda: Seis mil personas se postularon para este empleo con miles de kilómetros de distancia de sus hogares.