El anuncio de la cesación de la fabricación de máquinas de coser Singer en Argentina dejó una sensación de tristeza en mucha gente que tuvo en esta emblemática herramienta un medio de vida. En Mendoza está el caso de las familia Garabetti, donde son cuatro generaciones las que estuvieron ligadas íntimamente a la Singer, ya que comenzaran a repararlas hace más de 70 años.
"Me cae de sorpresa saber que se dejará de fabricar en el país esta máquina de coser. Es una pena para la industria nacional, y para los que las reparamos, ya que las fabricadas en Córdoba tenían una calidad superior a las importadas. Mi abuelo Gregorio comenzó en la década del '40 con este servicio técnico, luego siguió mi papá -también Gregorio- y continuamos nosotros. Ahora en verano me ayuda mi hijo Gianfranco (19), la cuarta generación de técnicos de Singer", comentó Marcelo Garabetti, la tercera generación de técnicos oficiales de esta máquina que fue creada en 1851 por Isaac Singer, en Boston, Massachusetts, Estados Unidos.
"Hoy me llegó una caja con repuestos y no me dijeron nada desde la fábrica. En realidad no se puede competir con los precios de afuera, y esto se veía venir. Es una pena, ya que tengo muchos recuerdos del taller en la Sexta Sección, o de ir al campo con mi papá o mi abuelo a arreglar las máquinas", rememoró con nostalgia Marcelo en su negocio de calle Las Heras 676, y agregó: "En casi todas las casas había un Singer. En la época de Perón te las traían a tu casa y las dejaban, y te la iban cobrando en cuotitas semanales".
Don Gregorio Garabetti fabricó una máquina de coser de diseño propio en 1946, y en su taller arregló de otras marcas, pero la Singer fue la más emblemática y dejó una huella imborrable en las familias argentinas.
