La carrera por la conquista del espacio que supieron hacer Estados Unidos y la ex Unión Soviética estuvo llena de errores, pero también de hechos que hoy pueden verse como crueles. Uno de ellos, fue el viaje espacial que llevó a Laika, una perra, cuya muerte estuvo rodeada de mentiras.
Antes de llegar a la Luna, Estados Unidos y la ex Unión Soviética intentaron por todos los medios aventajar al otro en la conquista del espacio. Ambos países, antes de enviar seres humanos, intentaron primero con seres vivos. Pero fue Laika, la que se llevó todas las miradas y es recordada hasta el día de hoy.
Quién era Laika y cuántos años tenía
Laika era una perra callejera que deambulaba por las calles de Moscú cuando fue encontrada por las autoridades soviéticas. A esa altura, ya se había pensado en enviar animales al espacio para comprobar si los humanos iban a poder sobrevivir al viaje.
El hecho de que fue una perra callejera era importante, ya que se pensaba que al haber sobrevivido al frío soviético, tenía más posibilidades de sobrevivir en el espacio exterior y ante situaciones de hambre.
La pequeña perra, que pasaba 5 kilos, fue elegida para viajar en detrimento de otras dos que también habían sido entrenadas. Tenía 3 años, aproximadamente, cuando despegó en la nave Sputnik 2. Era el 3 de noviembre de 1957. Aún faltaban 12 años para llegar a la Luna.
La polémica sobre la muerte de Laika
Laika no sobrevivió mucho tiempo. Un posible fallo en un sustentador habría provocado un sobrecalentamiento que provocó su muerte a las horas de haber despegado. Pero esto recién se supo en el año 2002.
La versión oficial de la muerte de Laika era que esta había muerto al sexto día cuando se quedó sin oxígeno y se habría hecho mediante un proceso de eutanasia. Eso alegó la Unión Soviética en su momento. Lo que sí fue cierto es que el experimento demostró que era posible que un ser vivo sobreviviera en órbita, lo que dio la posibilidad de vuelos tripulados.
A pesar de la muerte de Laika, la Unión Soviética siguió mandando perros al espacio y lo hizo con éxito. En total, fueron ocho más los que tripularon naves espaciales y seis de ellos volvieron vivos.






