Cuando nos duele alguna parte del cuerpo o si sufrimos un esguince es normal que recurramos a las compresas para aliviar el malestar. Sin embargo algunas personas dudan si lo mejor es aplicar calor o frío dependiendo del dolor.
¿Cuándo aplicar una compresa fría y cuándo una caliente en el cuerpo?
No todos los dolores o molestias se calman con una compresa caliente. Descubre en qué casos usar compresas frías y cuando calientes

¿Cuándo aplicar una compresa fría y cuándo una caliente en el cuerpo?
En la siguiente nota te diremos en qué ocasiones o situaciones tienes que aplicar una compresa fría y cuando una caliente.
¿Cuándo aplicar una compresa fría y cuándo una caliente en el cuerpo?
COMPRESA FRÍA
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Las compresas frías se usan para reducir la inflamación, aliviar el dolor y disminuir el flujo sanguíneo. Se aplican en situaciones como:
- Esguinces
- Golpes, contusiones
- Inflamación postoperatoria
- Dolores de cabeza, como migrañas
- Quemaduras leves y muy superficiales
En estos casos, se pueden usar bolsas de gel frío reutilizables, compresas frías o incluso hielo envuelto en un paño. Es importante no aplicar el frío directamente sobre la piel para evitar quemaduras.
COMPRESA CALIENTE
Las compresas calientes se utilizan para relajar los músculos, mejorar la circulación y aliviar dolores crónicos. Se aplican en:
- Dolor muscular, como contracturas
- Artritis
- Dolor lumbar
- Espasmos musculares
- Dolor menstrual
En cuanto a las compresas calientes, se pueden emplear almohadillas eléctricas, compresas calientes o geles térmicos que se encuentran en farmacia. Lo recomendable es aplicarlo entre 15 y 30 minutos para evitar irritaciones en la piel.
¿En qué casos aplicar terapia con frío y calor?
En algunos casos específicos se puede combinar frío y calor. Esta técnica se llama terapia de contraste y ayuda a reducir la inflamación y mejorar la recuperación muscular.
Cuándo combinar ambas terapias:
- Recuperación de esguinces o torceduras.
- Dolores musculares tras una actividad intensa.
- Tratamiento de lesiones crónicas.
- Rehabilitación tras una lesión grave.
Desde el sitio web FMAS, el método habitual es alternar entre frío y calor con intervalos de 10-15 minutos. Se comienza con frío para reducir la inflamación y luego se aplica calor para mejorar la circulación y favorecer la recuperación.