Aventura y compañerismo

Cruzaron la cordillera por la Virgen de Schoenstatt: cómo fue la travesía de 130 jóvenes católicos

Un grupo de chicos de distintos países de América caminó 420 km entre Mendoza y Santiago, donde el desafío físico se unió con un sentido comunitario y espiritual

Caminaron durante 16 días en medio de senderos agrestes, en plena noche y y atravesando la Ruta 7 escoltados por la Policía: así fue la aventura de los 130 jóvenes devotos de la Virgen Shoenstatt que decidieron cruzar la Cordillera de los Andes a pie.

Así, entre el 16 y el 31 de enero, chicos de distintas nacionalidades de América -paraguayos, mexicanos, brasileros, entre otros- realizaron la "Cruzada de María", una caravana continua, que implicó jornadas en las que caminaron hasta 40 kilómetros. El recorrido incluyó ascensos exigentes y el cruce fronterizo por el Cristo Redentor.

En diálogo con Diario UNO, Facundo Mariani (22) uno de los mendocinos que participó de la experiencia, relató cómo fue el día a día del cruce: el ritmo sostenido desde la madrugada, el impacto físico de los primeros días, las noches de descanso y los tramos más duros del recorrido, tanto del lado argentino como chileno.

420 kilómetros a pie entre Mendoza y Santiago de Chile

Mariani contó que la travesía comenzó el 16 de enero a las cinco de la mañana, con salida desde el Santuario de la Virgen de Schoenstatt de Godoy Cruz. Luego el grupo mantuvo un promedio de 30 kilómetros diarios, aunque hubo jornadas particularmente exigentes. “Los primeros días son los más difíciles, los de aclimatar el cuerpo”, explicó el joven. “En promedio caminábamos 30 kilómetros por día”.

Cruce Cordillera Virgen de Schoensttat 2

Uno de los tramos más pesados fue el ascenso hacia Villavicencio, que incluyó el paso por los caracoles y una caminata de 32 kilómetros en altura. Más adelante, ya del lado chileno, se registró la jornada más larga de todo el recorrido: 40 kilómetros caminados durante unas diez horas.

A mitad del recorrido, el grupo llegó al Cristo Redentor, un punto central de la peregrinación. Allí se celebró una misa y se en la que participaron familiares de los jóvenes que viajaron desde Mendoza. Luego comenzó el descenso hacia la Aduana y el ingreso a Chile, con una larga jornada que incluyó trámites fronterizos y caminata hasta Portillo.

Del lado chileno el grupo realizó la jornada más extensa de toda la travesía: 40 kilómetros, que les llevó diez horas de caminata. “Fue el más pesado”, señaló Mariani. Ese día comenzaron a caminar alrededor de las cuatro de la mañana y terminaron cerca de las dos de la tarde.

Cómo fue atravesar la Cordillera de los Andes de noche

Para evitar las altas temperaturas, gran parte del recorrido se realizó de madrugada o durante la noche. El grupo se levantaba alrededor de las cuatro de la mañana y retomaba la marcha con linternas. “La idea es caminar de noche también por una cuestión de clima, el sol es letal”, explicó el joven.

Durante el trayecto, los peregrinos fueron escoltados por policía y gendarmería del lado argentino y por carabineros en Chile. En zonas de tránsito intenso, como los caracoles, la circulación se organizó con cortes y desvíos para garantizar la seguridad del grupo.

Las primeras noches se durmió en carpas. Más adelante, el Ejército Argentino y Gendarmería prestaron instalaciones para el descanso. Ya en Chile, la mayoría de las paradas fue bajo techo, con alojamientos cada 30 kilómetros aproximadamente. “Dormíamos en cama casi todos los días del lado chileno”, contó Mariani.

El ritmo era intenso: llegar, comer y dormir temprano. “A las diez de la noche ya estábamos durmiendo, porque al otro día a las cuatro estábamos arriba de vuelta”, relató.

Cruce de la Cordillera virgen de Schoenstatt 4

Un grupo reunido por la virgen y por el compañerismo

Del total de 130 participantes, 24 eran consagrados -sacerdotes, diáconos y seminaristas- y el resto jóvenes laicos. Todos varones. La peregrinación se realiza cada tres años y, en general, quienes participan lo hacen una sola vez.

Además de argentinos, hubo jóvenes de otros países de América Latina, lo que le dio a la experiencia un carácter internacional. En Chile, el grupo fue recibido por comunidades locales, parroquias y familias que ofrecieron comida y alojamiento antes del tramo final hacia el Santuario de Schoenstatt en Santiago.

La llegada, el 31 de enero, cerró una travesía marcada por el esfuerzo físico, la convivencia intensa y un recorrido de más de dos semanas a través de la cordillera.

El encuentro en Santiago de Chile

Cruce de la cordillera virgen de Schoenstatt 3

Al llegar a Santiago de Chile, los grupos fueron acogidos con calidez por las comunidades locales. Familias recibieron a los peregrinos en sus casas, hubo celebraciones y gestos de bienvenida, como un camión de bomberos que los saludó con chorros de agua y comidas compartidas en parroquias, como la Nuestra Señora de los Dolores, antes de completar la etapa final hasta el Santuario.

La travesía, que demandó esfuerzo físico, planificación y fe, se cerró con el sentido de haber compartido una experiencia transformadora, que combina resistencia, espíritu comunitario y devoción a lo largo de más de 420 km de paisaje andino

La Cruzada de María: historia y significado

Esta peregrinación forma parte de la “Cruzada de María”, un evento de fe de la Juventud Masculina del Movimiento de Schoenstatt que empezó en 1999 y busca unir los santuarios de Mendoza y Bellavista en Santiago a pie, atravesando los Andes. La iniciativa convoca a jóvenes —en su mayoría varones— de varios países latinoamericanos y evoca una tradición de fe, unión comunitaria y entrega que ha persistido por más de dos décadas.

Más allá del gesto religioso, quienes participaron resaltan el valor de construir relaciones, compartir historias y apoyarse en momentos de cansancio. La experiencia, sostienen, no solo pone a prueba el cuerpo: también fortalece vínculos y ofrece un camino interior de crecimiento y significado personal.