Poco antes de las 4 de la mañana de este viernes 16 de enero, un grupo de jóvenes católicos comenzó una original y exigente travesía de fe: van a cruzar a pie la Cordillera de los Andes hacia Chile, en homenaje a la Virgen de Schoenstatt. Con ansiedad y entusiasmo partieron los130 jóvenes, en una peregrinación que los llevará hasta el santuario de Bellavista, en Santiago de Chile.
A pie por la cordillera: 130 jóvenes decidieron cruzar a Chile como homenaje a la Virgen de Schoenstatt
Partieron desde Godoy Cruz rumbo a Santiago de Chile en un recorrido de 420 km que en la que tienen que poner en juego la fe y la resistencia física
El inicio de la travesía fue acompañado por familiares y miembros de la comunidad, y también por cámaras de Canal 7 de Mendoza, que registró los primeros pasos de un recorrido exigente, tanto desde lo físico como desde lo emocional. No se trata solo de llegar a destino: el camino, coinciden los participantes, es parte central de la experiencia.
Una peregrinación que cruza fronteras
El grupo está integrado por jóvenes de distintos países de América Latina. Según los datos recogidos, participan al menos 25 peregrinos de Paraguay, 20 de Brasil, 6 de México y una mayoría de argentinos, entre ellos mendocinos. Todos son varones, mayores de 18 años, y forman parte del movimiento católico de la Virgen de Schoenstatt.
La peregrinación, conocida como Cruzada de María, no es nueva, pero cada edición suma nuevos desafíos y protagonistas. El recorrido supera los 420 kilómetros de Mendoza a Chile, atravesando zonas de montaña, rutas extensas y tramos donde el clima y el cansancio ponen a prueba la voluntad del grupo.
Más allá del objetivo religioso, muchos coinciden en que el verdadero sentido está en compartir la experiencia: caminar juntos, sostenerse cuando el cuerpo flaquea y construir una convivencia intensa durante varias semanas.
Logística, apoyo y organización en el camino
Desde Mendoza partió también una camioneta de apoyo, clave para que la caminata por la Cordillera de los Andes sea posible. El vehículo transporta dos bidones de 200 litros de agua, raciones de comida y elementos básicos de asistencia. A lo largo del trayecto, el equipo se detiene cada cinco o seis kilómetros, permitiendo que los peregrinos repongan energías y continúen.
En el portal web de la comunidad de Schoenstatt, cuentan cómo se realiza la "Cruzada de María", cuya organización contempla además el acompañamiento para coordinar los tiempos, las paradas y el cuidado del grupo. No es una caminata improvisada: detrás hay meses de preparación física y logística.
Una experiencia única para los jóvenes
Aunque la peregrinación tiene como motivación central el homenaje a la Virgen de Schoenstatt, los testimonios recogidos reflejan algo más amplio. Hablan de comunidad, de amistad, de aprender a convivir con otros y de vivir una experiencia que difícilmente se repita en la vida cotidiana.
Cruzar la Cordillera de los Andes a pie no es solo una hazaña deportiva ni un gesto simbólico. Para estos jóvenes, es también una forma de poner el cuerpo, el tiempo y la voluntad al servicio de una experiencia colectiva que los transforma mientras avanzan, paso a paso, entre Mendoza y Chile.






